Hoy 22 de Octubre comienza la gran estafa electoral que dará el triunfo al
Republicano John McCain y a su Vice Presidente Sara Palin. Comienza con la
encuesta de Associated Press que descubre "de pronto" que la ventaja de diez puntos
que Obama iba llevando sobre McCain se ha "esfumado". Si fueran caballos, hoy
estarían nariz a nariz, según AP.
La "noticia" coincide con otras que iluminan los "temores" de ambos bandos sobre las
trampas y defectos "naturales" que sufrirán las máquinas destinadas a contar los
votos de los inocentes gringos, máquinas que no cuentan entre sus habilidades la de
dejar huella alguna en papel del paso de tales votantes. En lo que todos parecen
coincidir es en estas serán las elecciones más sucias, peleadas y discutidas de la
historia del Imperio.
Por ello es que las huestes de Obama luchan desesperadamente hasta el último
segundo no para ganar tan sólo las elecciones sino para ganarlas de modo olímpico
con un triunfo contundente que convenza hasta a los marcianos de que McCain y
Palin las perdieron. Una "victoria" como la de Bush en 2000 no valdrá de nada porque
deberá decidirse ante la Corte Suprema y la Corte Suprema es propiedad de los
Republicanos; dará la Casa Blanca a McCain.
Entre los liberales de avanzada, idealistas que buscan el retorno del respeto a la
Constitución y la Ley en la plutocracia socializada por leyes que cargaron la estafa
más grande de la historia de la humanidad en hombros de los pueblos del mundo, el
triunfo de McCain fue dado por hecho hace muchos meses.
Tanto es así que la ya famosa Naomi Wolf, delatora ayer nomás de la globalización
como arma de pauperización universal, lanzó su nuevo tomo titulado "El Final de
América" para describir las tareas que esperan al Presidente McCain en el proceso a
media ejecución de acabar con la democracia formal de USA.
Reconociendo que este milenio no será ya de la palabra sino de la imagen, Wolf
estrenó esta noche una película que lleva el titulo de su libro y puede ser vista y
analizada en el sitio www.myamericaproject.org dedicado a promover el libro, la
película y la obra toda de esta autora.
Naomi Wolf, vieja amiga y aliada del CCR, Centro de Derechos Constitucionales, al
que debo mi asilo político en este país y los bolivianos deben el juicio contra Sánchez
de Lozada por sus crímenes, está completando una gira de un año por su país
dedicada a educar a sus compatriotas sobre el cambio de USA desde una
"democracia funcional" hasta una sociedad cerrada, dominada por el terror político y
carente de derechos humanos y legales.
Wolf ha señalado los diez pasos necesarios que McCain deberá completar para
acabar con la democracia formal americana y presenta en detalle las etapas de
ejecución en que se encuentran esas tareas que heredará McCain.
Tales tareas son:
1. Invocar un aterrador enemigo interno y externo.
2. Crear prisiones secretas donde se use la tortura.
3. Desarrollar una casta delincuente de fuerzas paramilitares sin responsabilidad legal
alguna.
4. Crear un sistema de vigilancia interna de la ciudadanía.
5. Atacar y reprimir grupos de ciudadanos.
6. Practicar detenciones arbitrarias sin base legal.
7. Reducir, apresar o eliminar a determinados individuos.
8. Controlar la prensa.
9. Tratar a todo disidente político como traidor.
10. Suspender la vigencia de la Ley.
En la película, Naomi Wolf pide y desafía a los norteamericanos que resistan y luchen
por sus derechos elementales. Les indica lo que deben demandar de su gobierno
para restaurar, proteger y expandir sus derechos constitucionales. En conversaciones
reservadas, sin embargo, no ha vacilado en señalar como principal aliado de la
plutocracia a la que sirve McCain a la feroz ignorancia política que distingue al pueblo
norteamericano.
Un rasgo de esa ignorancia es el hecho de que, después de la presidencia de Bush,
una verdadera hecatombe mundial y la peor en la historia del país, y del derrumbe de
Wall Street, el fracaso evidente del capitalismo brutal que rige el mundo, quienes
conforman el mayor grupo electoral a dos semanas de las elecciones es el de los
“indecisos”. No en balde observa el mundo con pasmo e ironía la barbarie en que
agoniza el Imperio.