¿Por qué Malasia e Indonesia funden su estaño desde principios del Siglo XX? ¿Si Bolivia es uno de los principales
productores del mundo, no es obvio que debería tener su propia fundición? ¿Qué pasó con la experiencia de fundir estaño
inclusive en el incario? ¿Se nos borró la memoria desde que Mauricio Hoschild comenzó a comercializar nuestro estaño a
principios del Siglo XX? ¿Se olvida que el estaño ya se fundía en Egipto hace 5.000 años, debido a que la tecnología que se
requiere no es demasiado ccomplicada? ¿Cuál la razón para que sucesivas negociaciones con Alemania, país que funde
estaño desde hace cuatro siglos, fracasen en momentos decisivos? ¿Por qué se combatió con tanta saña la fundición que
instaló en Oruro Mariano Peró, durante el gobierno de Villarroel? ¿Es casual que uno de los mayores impulsores de la
fundición de estaño en el país, el ingeniero ucraniano Jorge Zalesky, hubiera muerto con un balazo en la cabeza, el 24 de
enero de 1962, a causa de una balacera que se produjo a varias cuadras del lugar en el que se encontraba? (En la oficina de
Sergio había un graffiti que decía: "No hay nada más certero que una bala perdida") ¿Fue casualidad que otro técnico
atormentado por la falta de fundición, el ingeniero José Núñez Rosales, muriera en un intento de derrocar al MNR, el 18 de
octubre de 1961? Dos pérdidas irreparables y violentas en apenas tres meses. ¿Alguien podría negar que Bolivia, al fundir
su propio estaño, disminuirá fletes, castigos por impurezas, compra de sacos metaleros y gastos de fundición erogados en
el extranjero y que, de manera paralela, afectaría las utilidades de William Harvey? Hasta un ciego veía que Bolivia, al
producir sólo concentrados de estaño, estaba obligada a comercializar con los pocos países que tienen fundiciones. Al tener
fundición propia, en cambio, su mercado se multiplica en el mundo industrializado.
Para impedir la fundición se recurrió a pretextos inimaginables: "Los hornos de fundición no funcionan en la altura". El estaño
boliviano, para ser fundido, necesita ser mezclado con el estaño de Nigeria, mediante una tecnología "que sólo los ingleses
conocen". Se hacían cálculos sólo sobre concentrados de baja ley, cuyos costos eran más caros que los de alta ley, que se
exportaban de manera preferente. Los medios de comunicación internacionales, reproducidos en el país, sembraban dudas
y confusiones. Cuando se supo que las negociaciones con la Klockner iban bien encaminadas, Charles Smith, del Financial
Times, de Londres (el periódico "más importante del mundo" para algunos cipayos), sostuvo que Bolivia enfrentaría enormes
dificultades, ya que los minerales bolivianos "tienen fama de ser muy complejos". La revista estadounidense Visión, decía de
manera simultánea: "Círculos financieros londinenses predicen que fracasarán las negociaciones entre el gobierno de La
Paz y la Klockner para construir un horno de fundición de estaño. Los ingleses tienen sus razones para preferirlo así.
Tradicionalmente firmas británicas se han encargado de la fundición y refinación del mineral boliviano y la construcción de un
horno con capacidad anual de 20.000 toneladas PONDRÍA VIRTUALMENTE FIN AL LUCRATIVO NEGOCIO" (Las mayúsculas
son de ASR). A su vez, EEUU ofrecía desembolsar un crédito para que Bolivia pudiera realizar estudios más detallados sobre
el tema (Clarín Internacional, de octubre-noviembre de 1966).
La obstrucción se convirtió en sabotaje cuando Paz Estensoro rechazó el donativo de hornos de fundición hecho por la
URSS, a principios de 1961. El Embajador en las Naciones Unidas, Federico Alvarez Plata, recibió el ofrecimiento de manera
oficial del Presidente Nikita Kruschev. Luego tuvo que aclarar que se trataba efectivamente de una donación y no de una
venta como había afirmado el Presidente de COMIBOL, Guillermo Bedregal, quien pretendió confundir a la ciudadanía.
(Senado Nacional: Hornos de Fundición en Bolivia. La Paz-Bolivia. 1963). Paz Estensoro, luego de propiciar la "Ley Patiño",
para que el magnate se divorciara en Bolivia, sin compartir su fortuna con su ex cónyuge, era partidario de publicitar el
obsequio, pero sin concretarlo, a fin de obtener más ventajas de los norteamericanos. Un Ministro de Minas y Petróleo del
MNR, el ingeniero Simón Cuentas, amigo de Sergio y Adolfo Perelman, incomodó a un gerente de la Williams Harvey, que se
hallaba en La Paz, solicitándole visitar la fundición inglesa. El gerente, después de un súbito ataque de tos, sólo atinó a
decir: "Nuestra empresa tiene que mantener el secreto industrial y usted es técnico". "Naturalmente esta respuesta traduce
objetivamente, dice Sergio, la relación colonial entre Williams Harvey y la minería boliviana" (Réquiem...)
En Réquiem..., Sergio relata su visita a Williams Harvey, en Liverpool, a fines de 1963, oportunidad en la que logró formar
parte de una delegación de dirigentes sindicales, invitados por el gobierno británico. La Williams Harvey había instalado una
fundición en Nigeria, en 1962. ¿Cuál la razón, preguntó Sergio, para que no se instalara en Bolivia? El momento de la visita
era dramático, ya que en meses anteriores los norteamericanos habían conseguido que 5.000 de las casi 40.000 toneladas
que producía el país, fueran compradas por la fundición del empresario de ascendencia china, Wa Chang, instalada en
Texas, en 1942, a fin de eludir a los submarinos alemanes que amenazan el traslado a Inglaterra de los concentrados
bolivianos. Bedregal y Lechín preferían el incremento de ventas a Wa Chang. Durante la visita de Sergio, el director de
William Harvey, Clifford Waite, puntualizó que su empresa no descartaba la posibilidad de instalar una fundición en Bolivia,
siempre que fuera propiedad del consorcio inglés. Los argumentos para oponerse a la fundición quedaban así agotados.
Las fundiciones y "el sistema de mayo"
Sin embargo, la pugna interna por concretar ese anhelo fue dramática y los aportes de Sergio y Adolfo inimaginables.
Ovando, si bien no formó parte del co-gobierno (1964), introdujo a sus hombres de mayor confianza en el área estatal
minera. Y mientras Sergio se replegaba a Clarín Internacional, Adolfo Perelman, en el cargo de relacionador público, se
convirtió en el hombre de mayor confianza del Ministro de Minas y Petróleo, coronel Eduardo Méndez Pereira. Otro de los
impulsores de la fundición, el ingeniero José Miguel Velasco, quedó a la cabeza del Banco Minero y el ingeniero Narciso
Cardozo, que trabajaba en Metabol, una pequeña fundición de estaño en Oruro, se integró al equipo ovandista. A partir del 2
de enero de 1966, Ovando impulsó las tratativas con la Klockner de manera febril. Ante el temor de un robo de la
documentación en el Ministerio, por parte de influyentes agentes de William Harvey, Perelman llevaba cada noche los
documentos a su casa, en un enorme maletín, y los traía de regreso a la mañana siguiente.
Sergio dice que la firma con la Klockner fue un operativo militar, bélico-económico, con sus tácticas y estrategias, y armas
desorientadoras. Se hizo correr la voz de que sólo se modernizaría la pequeña planta de Oruro. Ovando pudo firmar el
contrato con la Klockner, el 20 de julio de 1966. En semanas previas había creado la Empresa Nacional de Fundiciones
(ENAF). Antes de entregar el sillón presidencial a Barrientos, el 6 de agosto de 1966, creó el Comité de Defensa de las
Fundiciones, presidido por su persona. Como vicepresidente designó al Ministro Méndez Pereira, además de un directorio
operativo, integrado por el coronel Jesús Vía Soliz, alto personero del Ministerio de Defensa, y por el Director del Periódico
Jornada, Jorge Suárez.
En el campo adversario, Barrientos, al no tener el contrapeso de Ovando, después del 4 de noviembre de 1964, avanzó en la
desnacionalización de las minas y la liquidación de COMIBOL y el Banco Minero. Para llevar adelante sus propósitos, desató
las matanzas mineras, a fin de vencer la resistencia proletaria. El capítulo "El Sistema de Mayo", del Réquiem..., fue titulado
así por las masacres de mayo y por las medidas antinacionales de 1965. Sergio publicó allí el discurso del Presidente de
COMIBOL "barrientista", el coronel Juan Lechín Suárez (medio hermano de Juan Lechín Oquendo), el 11 de marzo de 1966,
ante personeros del BID, en cuya oportunidad dijo:
"Por razones sociales y psicológicas, la COMIBOL tendrá que seguir operando, pero será EL CASCO VIEJO en torno al cual
se establezca la nueva industria boliviana...hay la necesidad de cambiar la estructura de las operaciones mineras y hacer
que esta se acerque a la industria privada" (Réquiem...).
La política minera de Barrientos había sido aprobada en reuniones de gabinete a las que concurrieron el embajador
Henderson de EEUU, representantes del BID y, junto al vicepresidente Luís Adolfo Siles Salinas, el experto de Naciones
Unidas en minería (y vocero del Chase Mantattan Bank y consorcios mineros), Roberto Arce, además de René Ballivián
Calderón, de la casa Grace (heredera de la Patiño Mines) y Héctor Ormachea Peñaranda, hijo del estratega del colgamiento
de Villarroel, Héctor Ormachea Zalles. Ovando, al ingresar al co-gobierno, contuvo los planes de Barrientos, pero éste, al
retornar a la presidencia en 1966, frenó el contrato con la Klockner. En estas circunstancias, murió Sergio con la sensación
de la derrota. Zavaleta Mercado recordó sus últimas palabras: "¿Qué nos ha pasado?". "¿Por qué somos una nación
vencida?". "¿Por qué hemos fracasado siempre?". "¿Somos una raza perdida de dios?"(Para Abrir...). Sergio no imaginó en
esos instantes las históricas victorias que sus libros provocarían al año siguiente, ya que gracias al pronunciamiento militar
del 26 de septiembre de 1969 se aceleró la construcción de la fundición de estaño a un ritmo vertiginoso y la nacionalización
de la Gulf se concretó el 17 de octubre de ese año. Por fin, el 9 de enero de 1970, el general Torres inauguró la fundición de
estaño de Vinto. En esa oportunidad, se recordó que Ovando y Almaraz pensaban que la fundición de estaño debía ser el
primer paso en el desarrollo de la industria pesada. Inmediatamente después debían instalarse las fundiciones de
antimonio y zinc y, posteriormente, la de cobre. Perelman y yo estuvimos presentes en esa inauguración, ocasión en la que
recordamos el invalorable aporte de Almaraz a la construcción del Estado nacional. El 12 de mayo de 1968, asistieron al
sepelio los generales Ovando y Torres, vestidos de civil y un tanto alejados del cortejo fúnebre. Deseaban, al parecer, que el
espíritu de Sergio les insuflara fortaleza para concretar sus anhelos.
Podría decirse, con razón, que Bolivia, después de nacionalizar el petróleo y tener su fundición, continuó tan atrasada y
empobrecida como siempre. Lo anterior se debe a que el proceso liberador fue continuamente interrumpido. El socialismo
militar de Toro y Busch, que expulsó a la Standard y controló las divisas de la exportación minera, fue aplastado por el
gobierno de Quintanilla, en 1939. Después de la alborada de Villarroel, sobrevino el sexenio en el que la "rosca" recuperó
sus posiciones. El proceso Ovando-Torres fue cortado en seco por el golpe banzerista que desnacionalizó el petróleo e
impidió que la fundición de estaño se convirtiera en palanca de la industrialización armónica del país. El MNR claudicó
primero y traicionó después a la Revolución nacional. En consecuencia, no es suficiente ocupar trincheras en la lucha
liberadora, sino saber defenderlas para, desde allí, conquistar nuevas posiciones.
Fuentes del pensamiento almaracista
Almaraz abandonó el Partido Comunista en 1958, el mismo año que publicó Petróleo en Bolivia. Este hecho está cargado de
simbolismo, ya que parece imposible que hubiera podido escribir esa importante obra si, al mismo tiempo, no se liberaba
del lastre estalinista. Su espíritu humanista y libertario no podía seguir cargando sobre sus espaldas las purgas de Stalin y
las imposiciones de Moscú a los partidos comunistas del resto del mundo. Por esas imposiciones, el PC francés no apoyó
la guerra de liberación de Argelia y el PC argelino tampoco respaldó a su pueblo en su gesta independentista. Los PC
tuvieron que cambiar su política antiimperialista durante el pacto Stalin-Hitler y apoyar los frentes populares con EEUU e
Inglaterra, después de la invasión hitleriana a la URSS. Este último viraje hizo que el PC cubano co-gobernara con Batista,
que el PC argentino se uniera a Spruille Braden contra Perón y que el PIR colgara a Villarroel en complicidad con la "rosca" y
la Embajada norteamericana. Sergio, desde su precoz militancia en las juventudes del PIR, fue un conocedor profundo de
los clásicos del marxismo, lo que coadyuvó a que estuviera en los lugares de mayor preeminencia en la fundación del
Partido Comunista, en 1950. Su erudición en el marxismo no le impedía cultivar la lectura de los grandes escritores
franceses, como Maupassant, Zola, Víctor Hugo, Camus y Sartre. Dentro del PC se lo criticaba por leer demasiado a Camus
y poco a Konstantinov, el compilador del catecismo soviético.
En lo nacional, su artículo clásico "De Profundis de una Generación" (Para Abrir...) resume inconformismo. Inconformismo
con el helenismo de Tamayo y el repetitivo indigenismo melancólico de Jesús Lara. Inconformismo y rechazo a quienes
desprecian nuestra raíz indígena, como Gabriel René Moreno y Alcides Arguedas. Advierte que el descubrimiento del alma
nacional está flotando, pero que aún no ha sido capturada por nuestros intelectuales. Existen escritores, como Carlos
Medinacelli, que preparan su advenimiento al describir la potencialidad del cholaje en su novela La Chascañawi,
acompañada de su insondable amargura. Lo mismo ocurre con el rescate del heroísmo indo mestizo de Juan de la Rosa,
de Nataliel Aguirre, la profundidad espiritual de Man Césped y el determinismo geográfico de Jaime Mendoza. Sergio se
distinguió siempre por su exquisita cultura general, que abarcaba desde la novelística hasta la economía, lo que le permitió
escribir con prosa tranquila y bella, como su alma sobre temas abruptos como la minería y el petróleo, como recordara
Zavaleta Mercado.
El libro Nacionalismo y Coloniaje, de Carlos Montenegro (Editorial Juventud, 1984. La Paz-Bolivia), articula los vastos
conocimientos de Almaraz con el alma nacional. En Nacionalismo y Coloniaje, Montenegro había descubierto al pueblo
como el verdadero protagonista de la historia nacional, "en pugna con la anti nación, encarnada en los descendientes de los
doctores de Charcas, que fundaron la República excluyente". En consecuencia, en su texto reinterpreta el proceso histórico
de Bolivia, ideologizado por la historiografía oficial en beneficio de las clases dominantes. El libro es "una réplica a la
concepción oligárquica de la historia y una denuncia de los efectos que esas ideas producen en la memoria y conducta
colectivas. Es una impugnación a la historiografía oligárquico-liberal, definida como anti-boliviana, puesto que es un producto
de la colonia, que se expresa en una sistemática negación de lo nativo y en la exaltación de lo extranjero, que termina siendo
sujeto y objeto exclusivo de nuestra historia". Montenegro estima que ninguna clase social ni "masa popular" puede
sublevarse sino a nombre de algo superior a la clase social, que es la nación, a través de luchas de liberación nacional,
sustentadas por la alianza de las clases oprimidas. Por esta razón, el pueblo es el sujeto histórico de las revoluciones
nacionales. Para el estalinismo boliviano, Montenegro y Tamayo son seguidores de Nietzche, es decir del irracionalismo
alemán, cuyo objetivo en Bolivia es combatir al racionalismo, a la democracia y al socialismo. Lo que el estalinismo no dice
es que Montenegro llega a las mismas conclusiones de Lenin, cuando afirma que quien no defiende el nacionalismo de las
naciones oprimidas acaba defendiendo el nacionalismo de las naciones opresoras. Sin embargo, aunque la relación de
Sergio con Montenegro es indirecta, ya que Montenegro falleció en 1953, la amistad y mutua admiración que cultiva con
Augusto Céspedes está tallada en piedra. Céspedes pronuncia estas palabras en el entierro de Almaraz:
"... maestro del esclarecimiento y denuncia de las trampas del Superestado". "... el más lúcido maestro de la izquierda
nacional". "Desde la desaparición de Carlos Montenegro el nacionalismo no sufrió una pérdida semejante". "El mejor
escritor contemporáneo de nuestro país" (Para Abrir...).
Sergio respondió con inusual dureza, muy rara en él, a quienes pretendieron negar a Céspedes su condición de historiador.
La oligarquía nativa, al no poder negar sus dotes de prosista eximio, pretende, con el afán de hacer olvidar las gestas de
Germán Busch, en su Dictador Suicida (Editorial Juventud. Tercera Edición. 1979. La Paz-Bolivia), y de Gualberto Villarroel, en
El Presidente Colgado (Editorial Juventud, La Paz-Bolivia, 1971), confinar al "Chueco" Céspedes a los limbos platónicos de
la literatura, en los que se ve obligada a reconocer las excelsas virtudes de su Sangre de Mestizos. A raíz de los ataques a
Céspedes por la publicación de El Presidente Colgado, Almaraz sale al frente en Clarín Internacional de febrero de 1967 con
estas palabras:
"Lo más estimable en Céspedes es su intransigencia, su condición de escritor, su inconformismo ideológico, su adhesión
sin reservas a la causa nacional constituyen una lección a todos los cagatintas que pretenden hacer literatura al margen del
único compromiso que es verdaderamente inexcusable: el que une al escritor con su pueblo. Porque Céspedes no hunde
doctoralmente el bisturí en tejidos muertos. Se encontrará en el "Presidente Colgado" una fresca rebeldía, palpitante e
incitativa. No es posible leer a Céspedes sólo "para conocer", como si la historia nacional fuese la del antiguo Egipto. Lo
sabemos soldado de una causa, militante endurecido, que impone la elección de la trinchera. ¡Cuánto respeto merece la
condición de boliviano cuando a uno le reconocen el derecho a la rebeldía! Toda la obra de Céspedes se mantiene sobre
ese derecho" (Para Abrir...).
Sergio había compatibilizado la meta socialista, buscada desde su adolescencia, con el rescate de lo mejor del
nacionalismo revolucionario. En el número 53 de Clarín Internacional, de marzo de 1968, se publica el artículo "Las
Desventuras de un Izquierdista sin Rumbo", de Jorge Abelardo Ramos, quien descalifica las críticas de Lora al libro de
Céspedes. En la oportunidad, Clarín Internacional destaca la reciente publicación de Historia de la Nación Latinoamericana,
que, junto a los anteriores textos de Ramos, "va elaborando una nueva estrategia de la izquierda nacional latinoamericana".
Perelman, al igual que Arturo Jauretche, había predicado la diferencia entre ser un seguidor del nacionalismo y un militante
del campo nacional. Sostenía que la claudicación del nacionalismo era inevitable, pero que los militantes del campo
nacional debían apoyarlo en tanto mantenga posiciones liberadoras y no exista una fuerza política superadora. No hacerlo
implicaba alinearse con el imperialismo y sus agentes internos, como ocurrió, precisamente, el 21 de julio de 1946 y el 4 de
noviembre de 1964. Lo ocurrido en estas circunstancias obsesionaba a Sergio, al punto de haber dedicado dos ediciones de
Clarín Internacional a entrevistar a dirigentes políticos de diferentes tendencias, a fin de que explicaran su posición en esas
coyunturas. Con tales antecedentes, la izquierda nacional elaboró la táctica del apoyo crítico al nacionalismo, ante la cual el
apoyo es mayor en tanto no claudicara, pero la crítica se radicaliza a medida que se incrementan sus inconsecuencias. El
objetivo final reside en construir un movimiento patriótico, insertado en el socialismo latinoamericano, el único capaz de
consolidar los procesos liberadores.
La temprana muerte de Sergio frustró el proyecto de Perelman, lo que influyó para que éste me pidiera que organizáramos
juntos, en 1968, el "Grupo Revolucionario Octubre" (GRO), expresión orgánica de la Izquierda Nacional boliviana. El GRO,
cuyo nombre inicial fue Centro de Integración Revolucionario Sergio Almaraz Paz (mientras sólo fue un núcleo de reflexión
teórica), fue la única organización de izquierda que acompañó a Ovando de manera nítida en la Nacionalización del Petróleo y
en la instalación de los hornos de fundición de estaño, con excepción de algunas publicaciones del POR, sector "Posadas" y
de un efímero Frente Nacional de Izquierdas (FNI), integrado por disidentes de partidos tradicionales y simpatizantes de
Ovando. Tanto "Frente Obrero" de Argentina como el GRO de Bolivia encontraron en el apoyo de León Trotsky a la
Nacionalización del Petróleo en México, de 1938, uno de los ejemplos importantes que orientaron sus acciones políticas.
Esa misma izquierda nacional explicó la inexistencia de antagonismos irreconciliables entre civiles y militares, basados en
categorías foráneas, que resultan insuficientes para comprender la historia de Bolivia, ya que no esclarecen el por qué gente
de uniforme combatió a las fuerzas retrógradas del país, como Santa Cruz y Calahumana, Belzu, Toro, Busch y Villarroel. A su
vez, reiteró, de manera permanente, que el concepto de democracia se queda en la abstracción si no se vincula a la
autodeterminación de los pueblos oprimidos.
No cabe duda que la construcción del pensamiento nacional es una tarea colectiva, de precisiones y rectificaciones. En este
sentido, cabe mencionar la contribución de Zavaleta Mercado al desarrollo del concepto de lo nacional popular. También
precisó mejor el concepto de nación boliviana (como el de nación argentina, chilena, ecuatoriana o dominicana) que no debe
ser diluido ni por el insularismo estalinista ni por el latino americanismo genérico. La Patria Grande debe ser entendida, en
consecuencia, como la Confederación de Naciones Unidas de América Latina y del Caribe.
La influencia de su pensamiento
Almaraz y Perelman coincidieron en la pertinencia de forjar el Frente Único Antiimperialista (FUA), en el que las clases
sociales de la nación oprimida, obreros, campesinos, capas medias, gremiales y sectores militares confluyen en un
programa común. Lora, quien nunca ahorró epítetos contra Almaraz, planteó, en lugar del FUA, el Frente Único Proletario
(FUP) que corresponde más bien a los países industrializados. La polémica entre la Izquierda Nacional y Lora concluyó
cuando éste publicó su Diccionario Histórico y Cultural, en 1988, en el que admite haberse equivocado en su planteamiento
básico. Reiteró su autocrítica en reportaje al periódico Última Hora, de La Paz, de 6 de junio de 1991, en cuya oportunidad
desarrolló el siguiente diálogo con el periodista David Márquez Carrillo:
Pregunta: "Si Trotsky fue capaz de equivocarse, ¿es posible que Guillermo Lora admita una equivocación en su larga carrera
política?".
Respuesta.- Cómo no, muchas veces y por escrito. Por ejemplo, cuando la Tesis de Pulacayo no hablamos del frente
antiimperialista sino del Frente Unico Proletario que es una táctica equivocada.
La Tesis de Pulacayo, publicada en noviembre de 1946, propone luchar por la inmediata dictadura del proletariado y la toma
de las minas por los trabajadores. El planteamiento ultra izquierdista fue lanzado en uno de los momentos de mayor derrota
del movimiento obrero y popular, ya que, cuatro meses antes, se había inmolado a Villarroel, con la cooperación de Lora. De
manera simultánea, el Presidente post colgamiento, Tomás Monje Gutiérrez, permitió que Lora fuera diputado, pero
proscribió a los candidatos del MNR. El Jefe del POR devolvió gentilezas y publicó el artículo: "El Mito del Villarroelismo en las
Minas". La táctica del FUP impidió a Lora captar la profundidad de las transformaciones del 52 y respaldar a las tendencias
antiimperialistas, civiles y militares, que surgieron de él, como hicieron Sergio y Adolfo Perelman. Céspedes recuerda en El
Presidente Colgado que Lora, en conferencia pronunciada en el paraninfo de la Universidad Mayor de San Andrés, el 8 de
mayo de 1965, dijo que "el 4 de noviembre de 1964, los revolucionarios marxistas y los imperialistas norteamericanos
arribaron a la misma conclusión: había que acabar con el desgobierno del MNR". Sergio y Adolfo Perelman consideran que
el imperialismo y las corrientes nacionales y populares no pueden arribar a las mismas conclusiones.
En nombre del FUP, Lora predijo que el MNR tendría una existencia efímera y que Ovando "jamás" se atrevería a nacionalizar
el petróleo. Impulsó la Asamblea Popular, con la finalidad de destruir el proceso Ovando-Torres, sin advertir que esa
destrucción implicaría el advenimiento del banzerismo y la derrota del movimiento obrero y popular. En nombre del FUP, Lora
hizo una interpretación errónea de la historia de Bolivia, al considerar "progresistas" a los regímenes librecambistas de
Linares y Frías y condenar a los gobiernos proteccionistas de Santa Cruz y Belzu. Bajo ese mismo postulado, Lora, con el
beneplácito de los centros de poder mundial, se encargó sólo de mostrar las limitaciones de procesos liberadores surgidos
en otras semicolonias, como los conducidos por el general Juan Velasco Alvarado en Perú, el general Omar Torrijos en
Panamá o Mosadegh en Irán. Para justificar sus desvaríos, Lora sostuvo que la contradicción fundamental en los países
oprimidos tiene lugar entre el imperialismo y el proletariado. Así olvidó que el atraso existente en la mayoría de los países
periféricos hace que la clase obrera sea muy reducida o que, en los hechos, no exista. Demás está decir que esa
elucubración negaba la contradicción fundamental enfatizada por Lenin y Trotsky entre naciones opresoras y naciones
oprimidas.
Sergio, en la Revista Praxis (Nº 1- 1964), postuló el diálogo entre marxistas y cristianos. Esta posición fue mal entendida, al
creerse que Almaraz estaba en una posición ecléctica entre el El Capital y la Biblia. Nada más errado. Ese diálogo está
convocado dentro del Frente Unico Antiimperialista, lo cual se comprueba con estas sus palabras: "Los bolivianas, como
nación oprimida, no podemos darnos el lujo de estar divididos". "Habría sido imposible llegar a abril de 1952 si el
proletariado y las capas medias no soldaban un frente común" (Letras Bolivianas, Nº 4, 1969).
La Tesis de Pulacayo, convertida en dogma, sirvió para encubrir conductas oportunistas ante el imperialismo, como ocurrió
con Lechín Oquendo, quien usó la mayoría "lechinista" en el Parlamento para aprobar el Código Davenport, el Plan
Triangular y la estabilización monetaria del FMI. Posteriormente, a fin de lograr apoyo de EEUU a su candidatura presidencial,
viajó a Taiwán, a invitación del presidente anticomunista Chiag Kai-shek. El GRO dijo que el líder obrero había confundido el
camino de Yenán (base desde la que Mao Tse-tung expulsó a los japoneses) con el camino de Taiwán. Durante los
gobiernos de Ovando, Lechín Oquendo no apoyó la instalación de la fundición de estaño ni la nacionalización de la Gulf. En
esos cruciales momentos, el líder de la COB dijo que la "insurrección armada (contra Ovando) era el único camino que debía
seguir el movimiento obrero". Esto no impidió al GRO (El GRO a la Clase Obrera y al Pueblo de Bolivia, manifiesto
mimeografiado, enero de 1970) reconocer los aportes de Lechín Oquendo a la lucha sindical y política en el sexenio
rosquero, así como a la fundación de la Federación de Mineros y la Central Obrera Boliviana (COB).
El GRO, al defender la nacionalización de la Gulf y las fundiciones, mostró el error que significó lanzar el foco guerrillero de
Teoponte (1971), que fortaleció las tendencias reaccionarias del Ejército y apresuró la caída de Ovando. Este error fue
reconocido por el militante del Ejército de Liberación Nacional (ELN) de aquella época y hoy destacado senador del
Movimiento al Socialismo (MAS), Antonio Peredo Leigue, quien, en rebelión.org, de 28-08-08, al explicar los antecedentes de
la Unión Juvenil Cruceñista, escribió lo siguiente:
"Los comíteístas (se refiere al Comité pro-Santa Cruz) volvieron a indignarse en los gobiernos de Ovando y Torres... Fueron
ellos quienes en 1971 apoyaron, financiaron y hasta participaron directamente en el sangriento golpe que encabezó Hugo
Bánzer. Los Bleyer, Gasser y otros personajes del mundo empresarial, apoyados por la dominante dictadura militar del
Brasil, no dudaron en atacar a los obreros y universitarios que defendían ese esbozo de libertad que se vivía entonces y, con
la complicidad de generales comprados, sembraron el terror en todo el país y llevaron a Banzer hasta el Palacio de
gobierno". ¿Fue correcto que un foco guerrillero, de inspiración guevarista, contribuyera a liquidar ese "esbozo de libertad"
que se vivía entonces? Osvaldo "Chato" Peredo, hermano menor de Antonio y comandante de la guerrilla de Teoponte,
escribió en El Juguete Rabioso, de 28-04-02, un encendido homenaje al Comandante Hugo Chávez así como a militares
que se enfrentaron al imperialismo, como Jacobo Arbenz en Guatemala, Lázaro Cárdenas en México y Perón en la Argentina.
¿Por qué se olvidó de Ovando? ¿Acaso Ovando, al expulsar a la Gulf e instalar la fundición de estaño, no enfrentó al
imperialismo? El "foco" guerrillero de Teoponte se inició después de haber sido dictadas las citadas medidas liberadoras y
en momentos que EEUU desplegaba agentes de la CIA para neutralizarlas. La guerrilla del Che, en 1967, también debilitó a
la tendencia ovandista del Ejército. La derecha militar, con la finalidad de anular a la corriente progresista de las FFAA,
repartió panfletos en los que se acusaba a Ovando de ser un militante encubierto del ELN. Correspondió al GRO denunciar
que el PC pro Chino, de Oscar "Motete" Zamora, con el pretexto de defender la "moral maoísta", asaltaba moteles en la
ciudad de La Paz y precipitaba la toma de haciendas en Santa Cruz, con lo que fortaleció la influencia de la Gulf en ese
departamento.
Guillermo Bedregal, sostuvo en Presencia de 28-0I-82, cuatro días después del fallecimiento de Ovando, que se había
opuesto a la fundición de Vinto porque no fue precedida de una licitación internacional y se había aceptado una tecnología
que no era la mejor. Las críticas provenían de quien pretendía que Bolivia vendiera sus concentrados de estaño a Wa Chang
en lugar de procesarlos en el país y de quien quiso desmentir al Embajador Federico Álvarez Plata, cuando informó que la
URSS había resuelto donar hornos de fundición a Bolivia. La tecnología de Klockner estaba plenamente probada, así como
los resultados económicos de la fundición. Pero ni Ovando y su equipo son culpables de que ENAF hubiera sido saboteada
desde dentro, como ocurrió a partir del gobierno de Banzer. En curiosa coincidencia, se atrincheraron contra el legado de
Almaraz un ultra izquierdista como Lora, un claudicante como Lechín y un acérrimo partidario de Sánchez de Lozada, como
Bedregal.
Con el transcurrir del tiempo, ese legado, que su viuda, Elena Ossio, y sus hijos, Pablo y Alejandro, preservaron con ejemplar
devoción, fue mucho más allá de la nacionalización de la Gulf y las fundiciones, sirvió para calificar de impostoras a tiendas
políticas como el MNR, el PRIN, el MIR y el MBL, que se autocalifican de "izquierda nacional", después de haberse convertido
en sucursales de la social democracia europea. Ese legado estuvo presente en todos los combates que se dieron después
contra el FMI y el consenso de Washington, pero sobre todo en la defensa de los recursos estratégicos, subastados por
Banzer, Paz Estensoro, Sánchez de Lozada, Jorge Quiroga y Carlos Mesa. La memoria de Almaraz se sintió con fuerza el
primero de mayo de 2006, cuando el Presidente Evo Morales promulgó el decreto de la tercera nacionalización de los
hidrocarburos e hizo posible que mi firma acompañara ese documento como Ministro de Hidrocarburos y Energía. El artículo
primero de esa disposición legal dice:
"En ejercicio de la soberanía nacional, obedeciendo el mandato del pueblo boliviano expresado en el Referéndum vinculante
del 18 de julio de 2004 y en aplicación estricta de los preceptos constitucionales, se nacionalizan los recursos naturales
hidrocarburíferos del país.
El Estado recupera la propiedad, la posesión y el control total y absoluto de estos recursos"
Ese mismo día se inició la nueva batalla por el cumplimiento pleno de ese anhelo.
(*) María Barzola: mujer minera muerta en la masacre de Catavi (Potosí), del 20 de diciembre de 1942.
(**) Rosca: círculo de familias de la oligarquía.
Prólogo a las obras completas de Sergio Almaraz Paz, de próxima circulación en Bolivia
Almaraz... 3