Circula la siguiente noticia:
-----------------
Gobierno boliviano pide a colegios que no
exijan comprar libros de Santillana
EFE - 12/01/2009 20 : 29
La Paz, 12 ene (EFE).- El Gobierno de Bolivia advirtió hoy de que los libros de la empresa
española Santillana y de otras editoriales no son textos oficiales del Ministerio de Educación
y que los centros educativos no deben exigir a las familias la compra de los mismos.
En un comunicado, el Ministerio de Educación recomienda a los directores y profesores de
los centros educativos públicos fiscales, de convenio y privados que se utilicen materiales y
recursos didácticos, como textos escolares elaborados por los docentes, "que no atenten
contra la economía" de las familias.
Una portavoz de este Ministerio explicó a Efe que los libros de texto más utilizados en Bolivia
son los de Santillana y, en menor medida, los de las editoriales Don Bosco y Bruño.
Sobre este asunto, el ministro de Educación, Roberto Aguilar, explicó, en declaraciones
recogidas hoy por el diario La Prensa, que los libros de cualquier editorial pueden ser
usados en las escuelas siempre que respetan esos planes y programas de la reforma
educativa promovida por su departamento.
Los libros de Santillana llegaron a las escuelas bolivianas con la Reforma Educativa de
1994, financiada por el Banco Mundial, y fue el Gobierno de Hugo Banzer (1997-2001)
quien licitó la elaboración de los textos oficiales por parte de la editorial española.
El secretario ejecutivo de la Federación de Trabajadores del Magisterio Urbano de La Paz,
celebró la recomendación del Ministerio al considerar que los libros de Santillana son
"malos, descontextualizados y nada didácticos", según recoge el diario La Prensa.
La editorial Santillana en Bolivia no se ha pronunciado aún sobre estas sugerencias del
Ministerio de Educación y fuentes de esta empresa española consultadas por Efe dijeron no
tener conocimiento de las mismas. EFE lav/sam/cr
--------------
De esta manera se desenmascara el Premio Nacional de Novela que Santillana, la editorial
fascista española, viene promoviendo durante varios años y con diferentes compinches y
premios.
Esto es, por menos de diez mil dólares anuales que Santillana “invierte” en el Premio
Nacional de Novela promovido por el gobierno revolucionario de Evo Morales (porque el ojo
no sabe lo que hace la pata) Santillana vende cientos de miles de textos “escolares”
dedicados a educar a los niños bolivianos con ideas derechistas publicadas por Santillana y
contrarias a los objetivos del gobierno de Morales.
De esta manera, el ViceMinisterio de Desarrollo de Culturas, revolucionario como el que
más y encargado de promover las culturas indígenas, plurinacionales, autóctonas y
tucuimas, torpedea año tras año a su propio gobierno y premia obras aceptadas (antes que
nada) por Santillana porque son “ortodoxas” en lo político. Es decir, aceptables para el
fascismo español.
Y así se da el espectáculo anual de que el mejor talento literario actual de Bolivia se dedica
a escribir novelas policiales, de sexo o cualquier tema que no sea el social o el político,
traicionando la tradición de sus mejores autores desde 1825.
Porque los concursantes sabían año tras año que Santillana no les abriría los mercados de
América Latina, Europa o USA si escribían ficciones sobre el momento más trascendente de
la historia de su patria, Bolivia aparece víctima de una cruel paradoja: mientras se debate
por convertirse en una nación civilizada y moderna, sus mejores autores actuales le dan la
espalda y rechazan su tradición literaria revolucionaria e izquierdista porque buscan ser
publicados por un puñado de dólares que de otro modo nunca estaría a su alcance.
Es así como los dólares españoles corrompen a los artistas nacionales, y así se explica la
triste historia de ese “premio” establecido por el dictador Banzer hace más de 30 años:
¿dónde están los “famosos” autores descubiertos por ese premio? ¿Cuáles son las obras
de arte que Santillana publicó desde su aterrizaje en La Paz?
La respuesta a esas preguntas explica por qué el más reconocido crítico literario nacional
prefirió hace buen rato un retiro silencioso que le permite dedicarse al otro amor de su vida,
el fútbol.
El Alto Precio de un “Premio Literario”
|
Arturo von Vacano