Bolivia: Entre Ana María y el Mallku

Nuestro gran problema racial se hizo visible con el triunfo electoral de Morales en 2005:
los verdaderos bolivianos que viven en Bolivia se pueden contar con los dedos de las
manos; el país esta profundamente dividido entre indios, k’aras y  ricachones que, antes
que bolivianos, prefieren ser ricachones, k’aras o indios.
Esta polarización se expresó en el malhadado 60%-40% en que terminaron todas las
últimas elecciones y consultas, índices que debemos evitar en Diciembre/09. Si Evo no
logra en Diciembre más de un 65% habrá sido derrotado por la coyuntura racial que
aqueja a Bolivia. Continuará su estúpida confrontación con la oposición más estúpida
que haya visto nuestra historia y Bolivia seguirá sufriendo su horrenda pobreza.
Los indios son el factor menos peligroso por dos factores: son los únicos que jamás se
irán de Bolivia y tienen, por ello, gran interés en salvarla. El que la Bolivia que ellos
desean no sea necesariamente la que hoy sufrimos todos es, claro, otro tema. El otro
factor: son la mayoría, y ese factor debe influir en cualquier Bolivia futura. El indio como
ciudadano con deberes y derechos plenos debe ser el objetivo que todos debemos
buscar como realidad cotidiana. Ayudarlo y educarlo para que conquiste esa ciudadanía
debería ser deber de todos, pero sólo los inocentes piden tantas peras al egoísmo
natural de sus compatriotas. Los indios, por eso, deben conquistar a cualquier precio esa
legítima ciudadanía. Si siguen viviendo de un dólar o dos al día, Bolivia no merece existir.
Los k’aras, entendidos como mestizos de cara blanca y, en su mayoría, habitantes de las
ciudades, son ese 40% que muy bien pueden convertirse en el 50% que enterraría en el
fracaso las esperanzas de Morales; ya todos sabemos que su "socialismo" es un chiste
malo: consiste en quitar a los que tienen poco y dárselo a los que nada tienen sin tocar
un pelo de los que nadan en mucho. Chavista al fin y al cabo, copia así a su Chávez
preferido.
Hoy las ciudades saben lo que es el hambre, observan el modo en que Evo las ha
ignorado y cultivan un sordo resentimiento que habrá de expresarse en las urnas. Sólo
porque la oposición es en verdad la más estúpida de nuestra historia es que ese
resentimiento no halla cauce ni modo de expresión aunque está a la vista de todos:
¿Quién habría de votar por la candidatura de los asesinos de Pando? Nadie que respete
su conciencia. A pesar de eso, y sin votar por el autor de la tragedia de Cochabamba, los
electores tienen otro medio de votar contra Evo. El que la oposición no lo haya sugerido
demuestra su feroz imbecilidad.
Pero los k’aras no son, al final de cuentas, buen material para construir una nueva
Bolivia. Primero, porque se irán a lejanos lares apenas quemen las papas; segundo,
porque la única patria que conocen es su billetera: basta leer los editoriales de la prensa
"rosquera" actual (no existe otra) y escuchar los chismes y las porquerías a que se
dedican las señoras "decentes" en Bolivia: la "elite" agónica prefiere asesinar a Bolivia
para asesinar a Evo, y los k’aras (víctimas de una anomia de 50 años) andan por esas
calles estudiando el empedrado y sin saber hacia donde mirar. ¿Qué se puede hacer con
gente que no sabe quién es, a dónde va ni lo que quiere? Como lo ha hecho desde
siempre, lo único que hace es quejarse contra su gobierno (ni Jesús puede gobernar
Bolivia; eso ya se sabe), repetir chistes malos y maldecir a los demás. Cambiar la mente y
la actitud de este sector es tarea de titanes que nadie ha comenzado a emprender. Su
ocaso sería otra de las bendiciones del ascenso del indio al poder. Pero son hoy por hoy
ese 40%.      
De los ricachones sólo puede decirse dos cosas: están felices con Evo (que los trata
como Chávez trata a sus ricachones, con guantes de seda); dos: traicionarán a Evo
apenas aparezca un general con su justo precio o se irán con sus millones a Miami y a
España si Evo se pone "serio".
De allí que su "apertura" hacia indios y k’aras para gobernar "juntos" después de 2009 es
un tanto interesante.
El líder campesino (el indio es hoy "campesino" gracias a la Revolución del 52) Felipe
Quispe "El Mallku" dijo de tal apertura a Erbol: "El proceso democrático que se maneja es
nuestro. No es de esos señores que están rodeando a Evo Morales. No es del ministro
Juan Ramón Quintana ni del vicepresidente Álvaro García Linera y otros. No es de
ningunos de esos k’aras. Entonces, eso reclamaremos. No una simple diputación.
Entonces, si decidimos (aceptar la invitación) reclamaremos el poder político que nos
corresponde a los indios". He traducido desde el idioma que trata de hablar (no es el
suyo, no tiene por qué aprenderlo) a un español más fácil de leer.   
Con lo cual se condena a seguir molestando al país desde Achacachi, su base, de la que
sus enemigos dicen que allí las gentes se comen crudo literalmente a todo k’ara que se
anima a visitarlas. Yo no lo creo, pero tampoco me animo a visitarlos. Son una ínfima
minoría india y extremista en extremo, por suerte.
Una “apertura” similar hizo Evo hacia Ana María Romero de Campero, la ex Defensora del
Pueblo y ya candidata a senadora evista del Movimiento al Socialismo (MAS).
Dijo Anamar (como alguna vez quisieron llamarla) a la prensa local antes de darle un par
de lecciones sobre periodismo: "El presidente Evo Morales Ayma es una persona muy
bien intencionada y preocupada por todo lo que pasa en el país", para añadir que "le dije
al Presidente que no voy a ir al órgano legislativo a perder el tiempo o a papar moscas
porque me considero una persona de acción, me asusta ir a calentar un curul. Ojalá que
ese espíritu pueda imbuir en los demás asambleístas".
Dijo más, pero con lo anotado me basta porque quisiera ver en la invitación de Evo a
Anamar no sólo el reclutamiento de una “persona símbolo” sino una verdadera apertura
hacia quienes Campero representa, la minoría ínfima de k’aras educados (no
“educados”) que justamente gracias a su educación ven que el único camino que tienen
hoy por hoy los verdaderos bolivianos es el de colaborar con Evo para lograr los cambios
que todos deseamos. Ayudar corrigiendo, tal vez, pero ayudar.
Ana María Romero es una persona de trayectoria ejemplar y muy admirada porque
durante las décadas en que fue figura pública demostró que su educación es sobre todo
ética. Fue su noción de una conducta ética y valiente la que le ha dado el merecido
prestigio de que hoy goza. Lo único malo que puede decirse de ella es que no hay cien
bolivianos como ella. Si los hubiera, nuestras esperanzas se multiplicarían por ese factor.
Pero hay, sin duda, varios más, y son esos los bolivianos (los educados y patriotas) que
Evo necesita hoy con desesperación. Si Ana María no fuera la excepción sino la regla en
el “nuevo” gobierno de Evo, los k’aras buenos y malos cambiarían su actitud (y la de las
ciudades) hacia el indio que parece no gobernar más que para los ricos y para los indios.
Pero, con la seguridad de que Ana María no durará mucho en una senaduría de chiste
porque su decencia se lo impediría, todos los bolivianos (buenos y malos) pueden
aumentar sus esperanzas de días mejores para un pueblo que es, en el fondo, víctima
desgraciada de su desgraciada historia.  
Pero Evo debe destruir ya mismo la idea de que es un Presidente aislado por gentes que
ni siquiera le permiten aliviar la vejiga en una soledad natural; hora es ya de que
demuestre que puede andar solo por ese mundo ancho y ajeno, sin compinches que
destruyan sus buenas intenciones.      
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Sept.09
Arturo von Vacano