El arte de poner comas

Por Isabel Alamar

El uso correcto de los signos de puntuación es fundamental a la hora de redactar cualquier tipo de texto.

Debemos saber que el buen empleo de las comas nos permite, entre otras cosas, lograr una adecuada
entonación de cualquier frase, así como a conseguir la claridad en el mensaje que queremos transmitir.

La coma indica una pausa breve que se produce dentro del enunciado. Y en la mayoría de los casos, la
coma se corresponde con una pausa en la entonación, pero hay casos en los que la coma es obligada en
la escritura sin que exista pausa obligada en la entonación.

– Sí, señor (se pronunciaría todo seguido).

– Y, en efecto (se pronunciaría todo seguido sin pausas)

– Así, pues (lo mismo se pronunciaría sin hacer pausas).

El uso de la coma no siempre es indiscutible, pero un mal uso de ella –como por ejemplo el exceso o falta
de comas– puede hacer incomprensible cualquier texto, ya que el cambio o supresión de este signo de
entonación puede transformar totalmente el sentido de una frase.

De hecho, la coma sirve para resolver ambigüedades:

– No sé bailar, bien lo sabes.

– No sé bailar bien, lo sabes.

Vamos, seguidamente, a dividir este estudio sobre las comas en tres apartados:

Comas obligatorias, comas opcionales y usos incorrectos de las comas.

Y espero que el siguiente artículo les pueda ser de alguna utilidad.



COMAS OBLIGATORIAS

Se emplea para separar los miembros de una enumeración (grupos de palabras de igual clase o función),
salvo el último elemento si este va precedido por las conjunciones: y, e, o, u. Por último y en general, se
separan siempre con comas dos complementos del mismo tipo.

– Se trata de un hombre muy reservado, estudioso y trabajador.

– Miraban pasar el tiempo a través de la ventana sin descanso, sin esperanza, sin ilusiones.

– ¿Quieres tarta, galletas o pastas para merendar?

– Te lo comunicaré a finales de año, unos días antes de las vacaciones de Navidad.

Cuando los elementos de la enumeración constituyen el sujeto de la oración o un complemento verbal y
van antepuestos al verbo, no se pone coma detrás del último.

– El perro, el gato, los peces y los pájaros son animales mamíferos.

– De chanchullos, mentiras y fraudes no quiere ni oír hablar.

No obstante, se coloca una coma delante de la conjunción "y" cuando la secuencia que encabeza expresa
un contenido (consecutivo, de tiempo, etc.) distinto al elemento o elementos anteriores.

– Hicieron la compra, limpiaron la casa,y se fueron a jugar al parque.

Para finalizar, será recomendable el empleo de la coma cuando une oraciones de cierta extensión y
distinto sujeto, y, especialmente, cuando el contenido es también diferente.

– Jaime me comentó muchas cosas acerca de sus problemas conyugales, y yo no supe cómo consolarlo.

– Juan estuvo enfermo toda la semana, y Teresa no apareció por casa.

La coma se sustituye por punto y coma con el fin de separar partes del enunciado que ya llevan comas,
pero el último elemento ante el que aparece la conjunción copulativa, va precedido de coma o de punto y
coma.

– En el armario puso sus trajes; en los cajones, sus jerséis, y en la mesista todo lo demás.

– Mi jefe, Joaquín Mendoza; la secretaria, Ágata Soler, y todos los empleados se reunieron después de
acabar la jornada laboral.

En general, se escribe como delante de las conjunciones "y, o, ni" para evitar que se produzcan
ambigüedades:

– Casi siempre estudió por la mañanas, y por las tardes nunca trabajó/ Casi siempre estudio por las
mañanas y por las tardes. Nunca trabajó.

También se ponen comas delantes de las conjunciones "y, o y ni" cuando nos encontramos con dos o
más oraciones unidas ya por alguna de estas conjunciones, o cuando nos encontramos con dos o más
sintagmas que ya contenían dichas conjunciones:

– María duerme poco y come menos, y no deja de trabajar a todas horas.

– Sus novelas son interesantes y bien construidas, y sus poemas bellísimos.

Se escribe una coma para aislar y destacar un vocativo dentro de la frase y cuando el vocativo va en
medio del enunciado, se escribe entre comas.

– Escucha, Julio, no quiero repetírtelo dos veces.

– He dicho que vengáis, chicos.

– Acércame, Isabel, el vaso.

Lo incisos que interrumpen momentáneamente la idea principal, ya sea para aclarar o ampliar lo dicho, ya
sea para mencionar al autor u obra citados, se escriben entre comas. Son incisos:

Los vocativos en medio de las frases que ya hemos nombrado hace un momento.

– Traeme, Juan, el paraguas.

Las aposiciones explicativas que no debemos confundir con las aposiciones especificativas en las que se
destaca algo del grupo.

– El asesor fiscal, Mario Luque, es economista. (Apos. Expli. Solo hay un asesor fiscal que es Mario
Luque.)/ El asesor fiscal Mario Luque es economista. (Apos. Especif. Hay varios asesores fiscales y
destacamos a Mario entre ellos.)

Las oraciones intercaladas, como, por ejemplo, las explicativas de relativo, participio o gerundio.

– Las niñas, que sacaron buenas notas, estaban contentas. (En este caso todas las niñas sacaron
buenas notas.)/Las niñas que sacaron buenas notas estaban contentas. (Sólo algunas niñas sacaron
buenas notas.)

– Ana, animada por el resto de sus compañeros, consiguió ganar la carrera.

– El hombre, creyéndose responsable del accidente, decidió entregarse a la policía.

Van también entre comas los casos en que la oración se interrumpe para mencionar el autor u obra
citados.

– La razón, dijo un filósofo, la posee quien la ha perdido.

Y, en general, cualquier comentario, explicación o precisión a algo dicho anteriormente.

– Todos mis amigos, incluido Juan, se mostraron encantados con mi propuesta.

– Mi hija nos proporcionó, después de tantos sinsabores, una inmensa alegría.

– Todos me felicitaron, excepto tú.

– Siempre me levanto pronto, salvo los fines de semana.

– Excepto yo, todos se fueron de vacaciones.

– Aquella actriz, esa es la verdad, resultó ser una principiante.

– Ana es, según dicen, una gran cantante.

Cuando se invierte el orden regular de las partes del enunciado, anteponiendo elementos que suelen ir
pospuestos, debe ponerse una coma delante de la parte que se anticipa. Pero es de advertir que en las
transposiciones cortas y muy perceptibles no se ha de poner esa señal.

– Para escribir una buena novela, se necesita tiempo y dedicación.

– A buen entendedor, pocas palabras bastan.

– A las personas que vengan mañana por la mañana, se les entregará un folleto.

Dentro de este apartado deberán separarse con coma los complementos introducidos por locuciones
preposicionales del tipo (en cuanto a, respecto de, a pesar de, a tenor de…), si comienzan frase.

– En cuanto llegaron, se aposentaron en los mejores asientos.

– Respecto a esa cuestión, ya está zanjada.

– A pesar de su interés, no pudo aprobar.

Con frecuencia, se puede tener en cuenta la siguiente norma práctica: si el elemento antepuesto admite
una paráfrasis con "en cuanto a", es preferible usar la coma:

– Trabajo, no le falta.

Si, por el contrario, admite una paráfrasis con las expresiones "es lo que" o "es el que", no se empleará
coma.

– Aspiraciones deberías tener.

También suele anteponerse una coma a una conjunción o locución conjuntiva que une las proposiciones
de una oración compuesta, en los casos siguientes:

Usualmente se pone coma delante de las proposiciones coordinadas adversativas introducidas por
conjunciones como pero, mas, aunque, sino, sin embargo, a pesar de.

– Puedes llevarte mi cámara de fotos, pero ten mucho cuidado.

– El avión despegó, a pesar del mal tiempo.

Es conveniente separar la subordinada de la principal, independientemente de cuál sea su orden,
llevarán siempre comas. Así, va coma delante de las proposiciones consecutivas, concesivas y causales
introducidas por (con que, así que, de manera que, puesto que, debido a que, por tanto, aunque, etc.).

– Me suspendieron matemáticas, por tanto tengo que volver a presentarme al examen.

– El sol me está molestando, así que tendré que cambiarme de sitio.

– Está haciendo mucho frío, con que abrígate bien.

– Como ha llovido, las aceras están mojadas.

– Iré mañana a la oficina, puesto que tengo que acabar un informe.

– Debido a que las obras no habían acabado, las clases comenzaron más tarde de lo previsto.

– Tienen frío, porque están tiritando.

– Están de enhorabuena, pues les ha tocado la lotería.

– Le aconsejaron que no viniera, luego no tiene excusa.

En las oraciones condicionales sólo es obligatoria la coma cuando la prótasis (oración condicional)
precede a la apódosis (oración principal).



– Si lo conocieras bien, no dirías eso de él.

– Como no te pongas a dieta, estarás gordísima dentro de poco.

En cuanto a las oraciones distributivas, los elementos que introducen estas conjunciones (ora…ora,
bien…bien, ya…ya) llevan comas.

– Ya vengas a casa, ya te vayas ahora mismo, me da igual

– Una de dos, o bien entras de una vez, o bien sales para siempre de esta casa.

En el caso de las locuciones conjuntivas explicativas se ponen siempre entre comas. Es el caso de (es
decir, a saber, esto es, o sea)
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