– Dijo que vendría sobre las dos, es decir, antes de comer.

– Estas dos palabras son homónimas, esto es, suenan igual.

Cuando a "o sea" le sigue "que", se suele omitir la segunda coma.

– Estaba cansada, o sea que se fue a la cama.

–Muchos adverbios, locuciones adverbiales y locuciones conjuntivas han de separarse mediante comas.
Entre las más importantes destacamos: efectivamente, realmente, verdaderamente, así, además, en ese
caso, en tal caso, en cambio, sin embargo, no obstante, aun así, con todo, por tanto, por consiguiente,
pues bien, y las formas concluyentes del tipo en fin, en resumen, en síntesis, en una palabra, por último.
Además, si aparecen en medio de la frase van entre comas.

– Por consiguiente, no vamos a tomar ninguna decisión precipitada.

– No obstante, es necesario que tomemos una decisión.

– Efectivamente, no tienes razón.

– Dime, entonces, cuántos caramelos quieres.

– Él, al menos, aprobó la asignatura.

– Tales incidentes, sin embargo, no se repitieron.

– El representante era, quizás, el menos propicio.

– Realmente, no entiendo por qué te marchas.

– En fin, creo que va siendo hora de que tomemos una decisión.

– En este caso, no quiero saber más de este asunto.

– En síntesis, trataremos de mejorar.

– En una palabra, estoy harta.

En los casos en que se produzca una elisión del verbo, porque ha sido anteriormente mencionado o
porque se sobreentiende, se escribe en su lugar una coma.

– A mí me encanta la comida italiana; a María, la china

Se usa coma al final de las oraciones formadas por participio o gerundio:

– Emocionada por la noticia, corrió enseguida a contarlo.

– Saltando y riendo, los niños corrían por el bosque.

Se escribe coma para separar los términos invertidos del nombre completo de una persona o los de un
sintagma que integran una lista (bibliografía, índice, fechas…).

– Antonio Buero Vallejo, Historia de una escalera, 11ª ed., Madrid, Espasa Calpe, 1987.

– Construcción, materiales de

– En un estudio reciente (Bentler, 1992).

– Santiago, 8 de enero de 1999

También entre el nombre propio y su seudónimo o apodo

– Muricio, el gato, era un ladrón profesional.

La coma sirve para separar la parte decimal en las cantidades con decimales, aunque en el ámbito
científico este signo suele ser sustituido por un punto.

– 2,24/2.24 (Ámbito científico).

Se pone coma en la repetición de una misma palabra cuando se quiere explicar algo referente a ella.

– He comprado un magnífico coche, coche que me ha dejado sin dinero en el banco.

En un último lugar, hay una coma que se suele olvidar con facilidad es la que va delante de la palabra
etcétera o de su abreviatura etc., tras hacer una enumeración marcada por comas.

– Trajeron papas, cacahuetes, ganchitos, olivas, etc.



COMAS OPCIONALES

En este apartado nos vamos a basar, sobre todo, en el artículo de Ovidio Cordero Rodríguez "La coma,
un signo carismático".

Si ponemos comas en las oraciones copulativas y disyuntivas entre dos secuencias cortas, se consigue
transmitir o señalar mayor énfasis. De este modo, destacamos el último término:

– Este domingo por la tarde, iremos al cine, o saldremos a tomar algo.

– Al teatro van tus primos, mis amigos, y la chica que conociste el otro día.

En ocasiones, es necesario el uso de la coma para evitar confusiones, como, por ejemplo, delante de un
relativo, si aparece separado de su antecedente.

– Pedro es un amigo de Luis, que vive en Valencia.

También se suele poner coma cuando precede a otra conjunción o cuando se enlazan elementos en los
cuales ya existía una conjunción:

– Al final le ha dicho que venga, y porque no dejaba de insistir.

– Comimos y bebimos todo lo que quisimos, y disfrutamos como nunca.

En el caso de las conjunciones o expresiones conjuntivas (pues, por tanto, así pues, por consiguiente…),
pueden dejar de ir entre comas si en su entorno aparecen otras comas más importantes.

– Habíamos tenido muchas visitas, estábamos cansados, etc., y no quisimos por tanto salir esa noche
fuera.

– Hicimos la compra, limpiamos la casa, y encima llevamos al veterinario mi perro.

Por último, tenemos otro caso, curioso, es el de "por ejemplo", ya que hay casos en los que no funciona
como inciso (entre comas), sino que adquiere un valor adverbial similar al de "como".

– A veces me voy paseando, por ejemplo cuando voy al trabajo.



USO INCORRECTO DE LA COMA

Debe evitarse separar el sujeto y el predicado mediante coma:

*– Las estanterías del rincón, estaban perfectamente organizadas.

*– Un desgraciado incidente, ocasionó la dimisión de la junta directiva.

Se exceptúan, como ya hemos visto, los casos en que media un inciso entre sujeto y predicado o cuando
el sujeto es demasiado largo:

– La nueva terapia, como ya ha quedado apuntado anteriormente, permitirá avanzar en la ciencia.

– Las alumnas de este colegio que hagan siempre los deberes y estudien todas las lecciones del libro,
serán premiados con puntos positivos en las notas.

Las oraciones subordinadas sustantivas no se separan con comas de la oración principal:

*– Nos prometieron, que vendrían ese domingo a visitarnos.

Tampoco se separan con comas las causales introducidas por la conjunción "porque" a no ser de que se
trate de una pseudocausal e introduczca una consecuencia y no una causa.

*– El suelo está mojado porque anoche llovió.

No debe colocarse la coma detrás de la conjunción "pero" cuando esta preceda a una oración
interrogativa.

*– Pero, ¿te aprobaron al final?

Sí se pueden poner puntos suspensivos:

– Pero… ¿te aprobaron al final?

No se separan tampoco entre comas las consecutivas intensivas con las conjunciones "tan…que,
tanto…que, tal…que".

*– Está tan ocupado que apenas tiene tiempo para divertirse.

No se debe poner coma entre las dos partes de un predicado compuesto:

*– Los resultados obtenidos en el experimento, y todas las pruebas realizadas en el laboratorio
contradijeron la hipótesis e indicaron que ésta era errónea.

No usaremos comas ante paréntesis o rayas:

*– Cuando llegó del despacho, –sobre las cinco de la tarde– lo contó todo.

No usar tampoco la coma para separar las partes de una medida.

*– 3 min, 30 seg.


BIBLIOGRAFÍA

Ortografía de la lengua española, Real Academia Española, editorial Espasa, Madrid, 1999.

Libro de estilo universitario, Carlos Arroyo y Francisco José Garrido, editorial Acento, Madrid, 1997.

Manual del español correcto, Leonardo Gómez Torrego, editorial Arco/libros, Madrid, 1996.

Manual de redacción y estilo, Manuel Alvar Ezquerra, ediciones Istmo, Madrid, 1999.

"La coma, un signo carismático", Ovidio Cordero Rodríguez, http://www.ocordero.com, 2002.

Libro de estilo, Ignacio García Gutiérrez, Ramón Garrido Nombela, Nuria Hernández de Lorenzo, editorial
Comillas, Madrid, 1999.


Isabel Alamar es directora de la revista digital Realidad literal
Arturo
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