El nebuloso palabrerío utilizado por los pillos (políticos, economistas, empresarios, etc.
etc.) para disfrazar la agresión sin precedentes que lanza USA contra el mundo al
“solucionar” Wall Street “nacionalizando” las enormes fortunas que “se perdieron” debido
a las “malas decisiones” de banqueros y financistas niega a veces al hombre de la calle
que mantiene a su familia mediante su honrado trabajo una idea siquiera aproximada de
esa agresión.
A pesar de ello, conviene tener en cuenta dos de esos datos que circulan por allí para
intentar siquiera un atisbo del ataque que lanza USA contra la población actual y futura
del mundo al “salvar a Wall Street”. Ambos son cifras: 700 billones y 50 trillones.
¿Entiende mi amable lector lo que son 700 billones?  ¿Esto es, 700 mil millones? ¿Puede
imaginar lo que son mil millones de dólares y lo que se puede comprar con esa suma?
Con mil millones de dólares, mil millones de pobres pueden comer un día, a razón de un
dólar por cabeza. Con 6.000 millones, CADA habitante del mundo puede comer un día
con un dólar por cabeza. Con 700 mil millones, cada habitante del mundo recibiría cien
dólares por cabeza y restarían cien mil millones para otros gastos. ¿Qué, ya se hizo
usted una idea de lo que significa esa fortuna? Yo tampoco.
Permítame citar a John McCain, próximo presidente de USA: “Con 700 billones, Estados
Unidos podría renovar toda su infraestructura”. Es decir, podría reparar TODOS sus
caminos, carreteras, puentes, puertos, aeropuertos y demás estructuras que hoy se caen
a pedazos.  
Bueno pues, el total de los fondos “perdidos” por los financistas de USA es de 50
TRILLONES de dólares. Ese es el total que tirios y troyanos nombran como la “deuda”
que USA demanda que su pueblo pague. No de un solo golpe ni hoy mismo, pero habrá
que pagarla y será tan ineludible como esos 70 mil millones.
Su pueblo alcanza la cifra de 340 millones de habitantes hoy en día. Para pagar aquellos
700 mil millones, CADA habitante deberá pagar 2.560 dólares, se dice. Nadie sabe
cuánto pagará cada gringo ni durante cuántas generaciones pagarán los gringos los 50
trillones que USA debe a…. ¿A quién? ¿De dónde salió esa ilimitada fortuna?
Chinos, japoneses, árabes y el resto del mundo han estado financiando la buena vida de
los gringos desde 1950. No todos los chinos, árabes o japoneses, claro. Sólo los ricos
entre ellos. Esa financiación ha permitido que cada familia gringa viva feliz y gorda como
cerdos sin necesidad de ahorrar un centavo y gastando a toda máquina hasta devorar la
mayor  parte de la producción mundial de bienes y servicios durante medio siglo. Hoy,
cada familia gringa debe entre 3.230 y 5.630 dólares a sus acreedores que son, al final
de la línea, los mismos extranjeros que han estado comprando USA de bocado en
bocado. Hoy, el Empire State pertenece a un grupo financiero árabe y la cerveza
Budweiser, orgullo de cada gringo borrachoso, es de un grupo europeo.
El punto álgido NO es “¿de dónde sacará USA la plata para pagar esas deudas?” porque
ni a gringos ni a ricachos extranjeros conviene que las paguen (prefieren venderles su
USA poco a poco) sino: “¿de dónde sacó USA las fortunas que viene ‘perdiendo” desde
1950?”
Las sacó, mediante su colonialismo financiero y militar, del resto del mundo usando
instrumentos creados en Bretton Woods (convocada para organizar el saqueo mundial
por los vencedores de la Segunda Guerra Mundial) como el Banco Mundial y el Fondo
Monetario Internacional, La Gestapo económica del Imperio dedicada a enriquecerlo
empobreciendo y saqueando a los cinco continentes. Africa y sus miserias es un
monumento a ese imperialismo, como lo es América Latina y, en modo tal vez menos
espectacular, el resto del mundo con una excepción.
España es un buen ejemplo de este saqueo. Franco comenzó a vender España a sus
amigos financistas gringos tan pronto comenzaron los tiros de la Guerra Civil. No sólo les
regaló bases aéreas y militares para facilitarles sus conquistas, sino que hizo todo lo que
pudo para que empresas y entidades españolas pasaran a manos gringas sin que nadie
o casi nadie se diera cuenta (se dice) de ese control extranjero. Hoy, las grandes
entidades financieras españolas y sus industrias muestran sin mucho celo los lazos
económicos y financieros con USA que permiten su crecimiento acelerado, pero ocultan
como mejor pueden el índice de participación o el porcentaje de propiedad que tienen los
gringos en esas empresas “españolas”.
Ello explica la función de agente del Imperio que cumplen las empresas españolas en
Latinoamérica y el aparente divorcio entre la vocación democrática española y los rasgos
fascistas siempre de sus gobiernos. Como en USA, en España los demócratas sólo gozan
del derecho al pataleo; tras ese pataleo se agitan y sufren los españoles “de izquierda”
como sufrían y gritaban los hippies gringos en Haight Ashbury. Más no pueden hacer, y
por eso a veces gritan fuerte. España es propiedad de USA en un sentido muy real y
feroz.
Porque los tentáculos del Imperio están en todas partes, cuando el Congreso de USA
“salve” a Wall Street (la salvará porque es una de las instituciones más corruptas que el
mundo haya visto; sólo Dios sabe la de millones que estarán entrando ahora mismo en
los bolsillos de senadores y diputados) la “deuda” que contraerá USA será del mundo
todo y no sólo del pueblo de USA. La riqueza del mundo deberá continuar fluyendo hacia
Wall Street y negando una oportunidad de vida a 6.000 millones de seres humanos
menos los 3.4 millones de ricachos que conforman la plutocracia gringa y el puñado de
plutócratas que domina las economías menores.
Esto es, las décadas de miseria que la “salvación” de Wall Street significa para el mundo
entero están garantizadas ya, y el progreso económico del planeta deberá esperar a que
la situación en Wall Street se “estabilice” para continuar sus esfuerzos.
Dados los milagros de la globalización y las teorías neoliberales que dominan al planeta,
la “socialización” mundial de la miseria impuesta por Wall Street es prácticamente
inescapable a pesar de los desmentidos que emiten bancos extranjeros como los chinos,
los japoneses y los brasileños, además de algunos europeos, y ello se debe a la famosa
“ley de Murphy”: todo lo que puede salir mal saldrá mal, y todo lo que va mal irá peor.
Esta imposición de la miseria universal es igual o peor que una declaración de guerra
militar contra los pueblos de la tierra, entre los cuales los más pobres serán los más
indefensos. Si los gobiernos del mundo han reaccionado de manera abominable ante las
crisis creadas por fenómenos naturales como los tsunamis y los terremotos, ¿puede
imaginar mi lector cómo actuarán en defensa de sus gobernados contra esta agresión
“invisible”?
Un puñado de políticos impondrá a USA una “ley” creada entre gallos y medianoche para
forzarle a pagar las maldades de un grupo de banqueros. Ignorantes como siempre lo
han sido (y como han aceptado siempre las guerras a las que los lanzaron sus
gobernantes durante 200 años) los gringos aceptan ya el mayor robo en la historia de la
humanidad sin más protesta que los gritos de medio centenar de descamisados ante el
Capitolio.
Ignorantes, ciegos y sordos ante este fenómeno (la prensa mundial es cómplice de Wall
Street; miente y engaña) los pueblos del mundo sufrirán esta nueva agresión sin haber
sido capaces de entenderla siquiera.
Y así como las luces de Europa se apagaron ya dos veces, es posible que las luces del
mundo palidezcan y se apaguen casi en todas partes cuando este mundo de borregos
viva las consecuencias de la “salvación” de Wall Street.     
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Arturo
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Sept. 08
USA en Guerra contra el Mundo
Arturo von Vacano