La nota de Pablo R. Barriga me hizo doler la ídem porque entre los "errores,
imprecisiones y falsedades" que afirma y/o sostiene y debo atacar comienza por el titulo y
continúa casi con cada párrafo siguiente. Tal abundancia me fuerza a buscar sólo los
más notables y tratar de digerir los demás, esfuerzo que es fuente y causa de mi
malestar estomacal. Pero, intentémoslo.
Barriga comienza acusándome de "anacrónico" usando mi edad. Tal acusación no sólo
es un golpe bajo sino una idiotez de doble sentido.
Uno, la idea de que al ser "anacrónico" no soy "actual" (joven) y por tanto rechazo los
blogs como "progreso". Esto es, trato de ser uno entre las minorías "aristócratas de la
palabra" de que me acusaba Durán, cosa que es muy cierta y de ello me enorgullezco.
Trato de usar bien mis acentos.
Y, dos, que ser un ignorante sobre la blogósfera no es en verdad motivo de vergüenza ni
de oprobio, menos de "anacronismo", porque la blogósfera no es el alfabeto y nadie tiene
ni la necesidad ni el deber de convertirse en un experto sobre blogosfería. Esto es,
cuando Barriga usa su anacrónico "anacrónico" prueba que no usa su diccionario tan a
menudo como debería y que escribe de prisa sin revisar lo que escribe, vicio común entre
blogueros.
Otro vicio blogueril es eso de acusarme de "decir lo que le venga en gana sin hacer el
mínimo esfuerzo por probarlo" y pasar a cometer el mismo crimen. ¿O cree que al
nombrar media docena de blogs está destruyendo mi afirmación de que la blogósfera es
una cacofonía insufrible? Los que cita desaparecen ante los 175 millones de blogs
existentes y los 75.000 que aparecen cada día. ¿Qué vienen a resultar los que Barriga
cita ante estas cifras espeluznantes? La excepción que confirma la regla. Pero Barriga
cree que al citarlos está probando (demostrando) lo que anota cuando nada prueba ni
demuestra. Hace como yo, sólo opina y repite el "decir lo que le venga en gana sin hacer
el mínimo esfuerzo por probarlo". Dar seis nombres no es probar nada. Barriga opina,
hace una afirmación que cualquiera puede negar y queda en tablas. Eso es lo que llama
"evidencia" (algo tan cierto que no necesita demostración ni prueba), pero que se queda
en opinión nomás, y ello es, me parece, evidente.
Verdad es que en algo metí la pata: di la idea de que TODOS los blogs con cierto eco
son obra de equipos humanos y no de una sola cabeza caliente dada a disparar
petardos digitales, como el blog de Barriga. Sin embargo, todos los que cita Barriga son
obra de equipos humanos que trabajan por dólares o gratis o casi gratis. Ruego al lector
que los visite para confirmarlo.
Quiero invitar a mi lector a dejar por un instante este anti-debate (en el fondo, tanto
Barriga como yo decimos lo mismo) para hacer un esfuerzo y considerar, de ser posible,
la presencia de los blogs en el universo humano, no digital.
Digiera usted si puede este par de cifras: existen hoy seis mil millones de seres humanos,
de los cuales la mitad no ha usado nunca un teléfono ni “viejo” ni celular a pesar del
veloz desarrollo de esa nueva plaga. Los 175 millones de blogs existentes son, para esa
población mundial, apenas una pulga en la oreja.
Esto es, el mundo digital es, ante el mundo humano, un paraíso de privilegiados, una
minoría ínfima que gasta horas que roba a los demás en "explorar" y "gozar" de ese
privilegio. Un ejemplo es Barriga mismo, un becado en México para estudiar que dedica
dos o tres horas a "navegar" la blogósfera sin gran beneficio. Si la beca se la dio su papá
lo mismo es beca y lo mismo debería estudiar más en lugar de perder su tiempo regalado
en algo de lo que dice "Yo también creo que la mayoría de blogs no son más que basura"
para rescatarse a sí mismo al descontar lo nimio, "Sin embargo, me parece ridículo
pensar que entre esa plétora de desperdicios no hay perlas". ¿Quién dijo algo sobre
perlas? Barriga es noble, se critica a sí mismo.
Pero comete otras falacias. Dice de los blogs que no es cierto que "su impacto sea
dudoso en el mundo real". No sólo es dudoso, es "evidente". Cita un blog que comete la
desvergüenza de llamarse "la verdad en china", es obra de periodistas profesionales y se
limita a difundir propaganda a toda máquina, cosa que hace un 99 por ciento de los blogs
existentes, incluido el de Barriga.
¿Educan los blogs? ¿Difunden la "verdad"? Por supuesto que no. Promueven sus
propios puntos de vista, niegan los contrarios y se ríen de la "verdad"; todo es
propaganda. Prueba de ello es el famoso Wikipedia, donde el mundo entero puede
colgar sus mentiras preferidas hasta el punto de haber creado el mayor cuerpo de
censores que se haya visto. Si Wikipedia difunde mentiras y extremos, ¿qué no harán los
blogs "personales", obra de un solo geniecillo dedicado a diagnosticar sobre el mundo?
No hay mejor ejemplo que Bolivia para demostrar el "impacto" de los blogs, una guerra de
palabras entre privilegiados con acceso a una computadora. Los blogs son el hobby de
unos cuantos privilegiados. ¿Han reducido los blogs el brutal racismo que caracteriza a
los bolivianos? ¿Son algo más que un cacareo de privilegiados? Creo que cada blog
cultiva ese racismo al negarse a ver las opiniones contrarias. Digo también que lo que
pasa con Bolivia sucede con el mundo.
No creo que Barriga pueda hacerme creer que freakonomics.blogs.nytimes.com, del New
York Times se haya dedicado a la "verdad" sobre economía. Afirmo que es una
maquinaria de propaganda y proselitismo capitalista como lo es el mismo New York Times.
El blog es hoy lo que fue hace tres siglos la opera: goce e instrumento de los
privilegiados. Por eso no hay vergüenza en ignorar el contenido de la blogósfera. Es
divertido navegarla pero, ¿quién ha de buscar ciencia o conocimiento real y legitimo en
esa esfera? Hasta los blogs de las compañías farmacéuticas y los hospitales advierten
que sus "verdades" son tan dudosas que mejor resulta no hacerles caso.
Barriga, un privilegiado que el azar ha puesto a estudiar en México, dudará de que
Durán, un privilegiado que el azar ha puesto en El Alto, sea un privilegiado. O de que un
estudiante de secundaria en El Alto que alquila una computadora por horas lo sea. La
verdad es que los tres lo son porque gozan de la riqueza más escasa del mundo, su
tiempo. Gozan de tiempo libre en un mundo de esclavos, minas de diamantes y
prostitución infantil. Y si lo usan del modo en que lo usan, Barriga lastimando mi ídem con
su nota, Durán asesinando el español a diario y ese estudiante escribiendo tonterías por
e-mail a su enamorada, se unen voluntariamente a la cacofonía virtual que critico. ¿No
sería mejor que fueran ignorantes como yo?
Barriga dice que "con gran orgullo dice usted que tiene un sitio Web, no un blog", lo cual
no es cierto. Los visitantes de mi sitio Web leen al entrar allí que es un sitio improvisado
que hasta de acentos carece. Lo que me enorgullece es que todo lo que allí se presenta
tiene un autor y una firma y que algo entre ese material ha vencido ya al tiempo. En otras
palabras, que algunos textos que aparecen en mi Web (no los míos) contribuyen a un
mejor horizonte del lector. Y no es un blog porque lo que presenta responsablemente a
sus visitantes no se esfuma. No desaparece. Alguien hay que no se esconde tras un
seudónimo y responde por su contenido.
Para terminar copio el ultimo párrafo de Barriga:
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Así como usted se permite darle un consejo a los blogueros potenciales, yo me permito
hacerle una sugerencia: antes de hacer una crítica, infórmese un poco. Con lo que ha
escrito sobre los blogs no hace más que mostrar su enorme ignorancia con respecto al
tema. Una verdadera pena.
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No doy un consejo a los blogueros, les pido que no hagan blogs y se dediquen a otra
cosa. Cuando se critica la cacofonía y el absurdo, no es necesario ser un experto en
blogosfería. Por el contrario, una "enorme ignorancia" sobre la abundancia y la puerilidad
de los blogs debería ser parte de todo programa de sanidad mental. Si no hubieran los
seis sitios que anota Barriga sino 600.000, los blogs seguirían siendo difusores de
propaganda, mentiras y extremos entre los que es casi imposible hallar las "perlas" que
Barriga menciona sin haber hallado ninguna.
"Una verdadera pena" es frase de todo privilegiado que cree que, porque se beneficia
por azar de una meritocracia caprichosa, es de algún modo superior a un viejo
“anacrónico” que aprendió solo y en su tiempo libre y escaso a hacer su sitio en el Web.
¿Quién da pena a quién? Después de todo, Barriga no hace su blog; otros se lo hacen y
él sólo sube sus textos. Es un buen bloguero. Una caja de resonancia, como un loro.
Arturo von Vacano