Este 8 de febrero del Año 2008 de Nuestro Señor, el matutino israelí publicado en
Washington llamado Washington Post dedica un  primer editorial a “El Presidente que
Torturaba”, para afirmar que “el entablado con agua dejará una mancha imborrable (sic)
en el legado de George W. Bush”. Esto es, intenta criticar al Calígula yanqui porque
practica y defiende el uso de esa tortura.
En este caso, porque GWB prefiere la técnica ya tan popular de la llamada por
Shakespeare “waterboarding”, palabrota compuesta de dos algo mejor conocidas:
“boarding”, derivada de tabla, o sea “entablado”, y “water” que si se pronuncia bien es
“agua” y si se pronuncia mal es excusado (no se excusa la mala pronunciación, Susana.
Gracias.) como en la famosa “voy al water, pero vuelvo” de McArthur en las Filipinas.(“No
hay nada como ser educado”, McArthur en Oxford).
Excusen esas disquisiciones o salidas por peteneras y volvamos al tema: Bush tortura, y
no sólo tortura, sino que le gusta bañarse en esas maldades como cerdo regalón. Un día
antes, la Casa Blanca declaró para el WP que “el entablado en agua es legal, y el
Presidente podría autorizar esa ‘táctica’ en el futuro”.
Esto es, reconoció que cada caso de tortura necesita de la firma del inefable Primer
Canalla y que, entre las víctimas de su pluma y del entablado de marras cuentan a tres
famosos miembros de Al Qaeda cuyos nombres en inglés es un incordio copiar, pero
intentémoslo: Khalid Sheik Mohammed, Zayn al-Abidin Muhammed Hussein (conocido
como Abu Zubaida), y Abd al-Rahim al-Nashiri, según ese marciano que dirige ahora la
CIA, Michael V. Hayden (que luce como un huevo de avestruz con dos ranuras por ojos,
sin nariz y una moneda de $0.20 por boca, igual a los marcianos del cine.)
El caso es que el tal entablado NO es legal en USA, como lo han declarado varias
autoridades y lo dice bien claro Tom Malinowski, de Human Rights Watch, cuando afirma
que “la confesión de Bush de que se ha practicado esta tortura es importante. Ya no es
un debate abstracto. Han confirmado que sometieron a la gente a esa tortura y
virtualmente toda autoridad legal en USA dice que es un delito”.
John McCain, senador y candidato Republicano a la presidencia, escribió a Michael B.
Mukasey, Ministro de Justicia de Bush, que “funcionarios del gobierno nos aseguraron
personalmente que una ley de 2006 prohibe el ‘waterboarding’ a la CIA”.
Fue una ley inspirada por McCain y firmada por Bush delante de McCain y de la prensa
horas antes de que Bush firmara la aprobación de esa tortura para dos presos “secretos”
de la CIA en Jordania. McCain no dijo eso en su carta porque no quiso recordar la
sangrienta burla de que Bush le hiciera objeto. Hubo, en fin, otras protestas menores y
similares.
Pero, para añadir otro clavo al ataúd político de mi dictador preferido, es necesario
resaltar la sed de sangre que distingue al Presidente Jorge W. Bush: fue el gobernador
de Texas con el mayor número de ejecuciones capitales de la historia de ese estado
sangriento (456) y es el presidente responsable de un millón de muertes en Irak, medio
millón en Afganistán, cuatro mil compatriotas suyos en Irak, 12.000 veteranos gringos de
Irak que son hoy enfermos mentales o han perdido un miembro y 124 soldados suicidas,
además de 213 que asesinaron a algún miembro de su familia porque perdieron la
chaveta. Sólo Dios y Mahoma saben cuántos enfermos mentales ha dejado Bush en Irak
y Afganistán. Como ni iraquíes ni afganos son humanos para gringos y europeos, nadie
se ocupó de contarlos.
Y así, “pato cojo” o no, Bush continúa sembrando el terror en el alma de miles de seres
humanos hasta el último día de su presidencia y renovando méritos para merecer el título
de Satán que le dieran Irán y Chávez.
Algunos habrá que piensen que este tema no es propio para hacer chistes malos, pero
se equivocan: es lo que hace el mundo entero (y especialmente su prensa impresa)
cuando lo trata, si lo trata. Ahora sabemos que por lo menos media docena de países
practican la tortura al servicio de la CIA y que TODOS los países europeos han sido
cómplices de USA en el traslado y posible tortura de presos de la CIA. Menudo ejemplo
moral para los “países subdesarrollados”, ¿eh? Británicos, alemanes, franceses e
italianos, agachados y callados como esclavos. Esos si que son un chiste.
Hasta mientras, usted que pierde el sueño ante tanta iniquidad, no tome las cosas tan en
serio, oiga, que puede enfermarse. Recuerde que así nomás es la raza humana,
un asco, y continúe amando a su perro.

  
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Feb 08
Bush, Rey de la Tortura
Arturo von Vacano