A pesar de que informa lo menos que puede y miente sin cesar, la prensa de Bolivia se
distingue estos días porque sus titulares son una danza absurda de millones y de
disparates, una burla constante contra el pueblo boliviano.
Lo malo es que el mundo no sabe que los diarios bolivianos circulan apenas en un radio
de diez cuadras alrededor de la plaza principal de cada ciudad, viven de subsidios semi-
secretos y continúan construyendo una Bolivia ficticia hecha de dislates y boberías.
La TV boliviana ha alcanzado un punto en que los nueve millones de bolivianos saben ya
que lo que dicen y lo que hacen los canales de TV son ejemplos de la ms burda ficción.
Sin saberlo, empero, el mundo toma a Bolivia en serio y se encuentra incapaz de digerir
semejante danza cotidiana de millones y falsedades.
Si se diera algún inocente que creyera lo que se lee y se televe en Bolivia, su conclusión
inevitable sería la de que, comenzando por el Presidente y terminando en el más humilde
lustrabotas, los bolivianos danzan a diario entre cientos de millones de dólares, las
inversiones están cerca de empedrar de oro cada calle y sendero, los millones llueven
hasta en el caserío más perdido de los Andes y la plata alcanza hasta para construir
satélites que hablarán chino.
Pero la Bolivia real apenas ha cambiado. Cada tres meses me doy el trabajo de copiar la
siguiente descripción de la patria sólo para desafiar a los bolivianos a demostrar que
algo ha cambiado en serio desde 2005:
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“Bolivia es una sociedad heterogénea y desigual en la que se verifican altos niveles de
pobreza y grandes bolsones de pobreza extrema - concentrados fundamentalmente en el
área rural- que contrastan fuertemente con los niveles de prosperidad que caracterizan a
sus elites.
Según datos de la Unidad de Análisis de Políticas Sociales y Económicas (UDAPE), casi
dos tercios de la población boliviana son pobres (60,6% en el 2005 y 59,9% en el 2006),
siendo la población con niveles de pobreza extrema - aquella que vive con menos de un
dólar al día - más de la mitad de la catalogada como pobre (38% para el 2005 y 37,7%
para el 2006). En las áreas rurales se acentúan estos índices.
Otros datos que son gráficos para retratar esta insostenible situación señalan que entre
1990 y 2005, el 23,2% en promedio de la población boliviana vivió con un nivel de
ingresos inferior de un dólar al día y el 42,2% de la población, en ese mismo período,
sobrevivió con menos de dos dólares al día”.
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Seis de cada diez bolivianos viven de aire: uno o dos dólares devaluados les permiten
mantener juntos alma y pellejo. Millones de niños viven como perros y son explotados y
lastimados por brutales adultos, casi siempre sus propios padres. ¿Cuántos miles de
bolivianos mueren cada año víctimas del alcoholismo de conductores profesionales?
¿Cuántos, víctimas de drogas chinas o falsificadas? Nadie lo sabe. Las ciudades son
basureros eternos y los asaltos, los desfalcos, los escándalos financieros y las pillerías
de poca o mucha monta asoman cada hora, si bien sin la menor exactitud y siempre
tejidas de idiotez congénita por ese monstruo llamado en Bolivia “Justicia”.
¿Cómo se llama ese “fiscal” que se metió sin que nadie le empujara en el manicomio más
próximo? Debe ser el único fiscal honesto del país. (Si existen otros, esta es la hora
desesperada en que necesitamos que aparezcan ya ya: Bolivia gime bajo los disparates
del “Poder” Judicial).
El Presidente se va a zampar otra fiesta folklórica de millonarios alcances para agradecer
a sus dioses por haberle conservado el gobierno del país, pero el suyo es un gobierno
que no gobierna: el Alto es la Chicago del Altiplano y el Titicaca la bacinilla del Alto.
¿Qué gobierno va a frenar ese desaguisado?
No un gobierno en el que el poderoso ministro del Interior “denuncia” ante Inmigración
(cuatro gatos sin autoridad ni medios) la fuga del político más idiota de nuestra historia
aunque su trabajo como autoridad consiste en saber dónde para y qué hace cada
amenaza contra nuestra sociedad.
Porque ese es otro rasgo de nuestro subdesarrollo (al fin y al cabo una actitud mental):
todos denuncian a todos por todo un horizonte de desaguisados. Nadie se pregunta ante
quién hacen sus denuncias esos todos; los ministros denuncian a los políticos de la
oposición, los prófugos denuncian al gobierno, el gobierno denuncia a los
contrabandistas (las aduanas no funcionan sino con un atraso de seis meses) y los
curas denuncian a los pecadores que denuncian a los curas por TV y la prensa
impresa… ¿Pero quién diablos le pone el cascabel al gato? ¿Cuándo veremos que se
castiga a algún pillo? ¿Cuándo, que se enjaula a un violador?
Vistas las cosas así, pareciera que el Presidente se adelanta con sus festejos y se come
la torta antes de cocinarla: gran jarana fue su festejo de 2006 y su manejo de la
economía justifica tal vez aquel festejo pero, ¿no sería mejor festejar los éxitos DESPUES
de hacerlos realidad y no antes? Los festejos de este mes celebran la confianza que dos
de cada tres bolivianos ha puesto en el Presidente pero, ¿no es demasiado pronto para
cualquier festejo?
Desde 2005, lo único que han demostrado los bolivianos es que son iguales a los
afganos: viven en un pandemonio social que ni Jesús ni Inti, mano a mano, pueden
gobernar. Bolivia sigue siendo una anarquía brutal y evidente en la que cada habitante,
estante y visitante hace lo que le da la gana y a nadie le importa un pepino la suerte de
los humildes y los débiles que pagan esas locuras. ¿Cuándo comienza la hora de los
pobres? ¿Necesitamos de otros dos siglos para dar cuatro dólares diarios a cada
hambriento?
¿Es que no hay nadie que pueda revisar las cuentas bancarias del Idiota Valluno para
demostrar que es un pillo de siete suelas? ¿Es que Branko y sus amigos también se han
“puesto a buen recaudo” para burlarse de los bolivianos mientras Evo mira hacia su
nuevo satélite? ¿Y qué fue y qué es de YPFB? ¿La finca de quién es ahora? Pero,
antes que nada: ¿cuándo vamos a matar la miseria que nos viene matando desde 1825?
La orgía de idioteces y absurdos publicados o lanzados como chisme debe cesar. La
danza de millones prometidos en inversiones debe transformarse en realidades, así no
sean espectaculares, que funcionen en servicio de la panza de nuestras gentes. Nuestro
principal enemigo no es Obama; es la pobreza. Es contra esa plaga que debemos luchar
cada día. Y nuestro trabajo principal es combatir esas plagas, no lanzar campañas y
guerras de ruido: de palabras vacías está sembrado el camino al infierno.
De los millones que decimos que somos, seis millones comen aire cada día. Si deseamos
que coman algo más podríamos asignarles diez dólares devaluados al día para que sean
felices, ¿no? 60 millones por 400 días, sólo por redondear cifras… ¿Cuántos siglos
necesitamos para reunir esa bonita suma? Según lo que hablan políticos y la prensa, la
eternidad durará menos que nuestra capacidad de dar de comer a nuestro pobres.
Semejante situación es peor que la de nuestro fútbol profesional, y eso es ya decir
demasiado: cierren la tienda y entréguensela a los chilenos. Tal vez lo hagan mejor.
O cojan el látigo famoso de Melgarejo y hagan andar las cosas por las buenas o por las
malas; si los bolivianos entienden “anarquía” por “democracia”, todos estamos fregados
con jota. ¡Que resucite Melgarejo, papacituy!
Arturo von Vacano
Danza de Absurdos y Millones
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