La prensa boliviana me censura. Le ruego difundir esta nota si lo cree conveniente. Muchas gracias.


El Fin del Experimento Evo

Un chiste que repiten a menudo los taxistas de LPB en este día de San Juan 2009 es
aquel que afirma que “La Embajada se va a SRZ esta semana”.
Nadie pregunta cuál es esa embajada porque todos, estantes y visitantes, lo sabemos.
Nadie cree ese rumor burdo porque la mudanza de esa embajada sería algo así como el
traslado de Alaska al Mediterráneo: no hay en el mundo embajada como esa. Tanto es
así, que hay ya quienes dudan de que existe porque está prohibido fotografiarla; los
pocos que lo intentaron pasaron dos semanas en los sótanos lúgubres de la policía
boliviana. Los policías que vigilan y guardan ese mítico edificio son pagados por la
embajada y no por el gobierno de Bolivia: cuando el ministro de gobierno Rada se animó
a preguntarles a quién servían, a su a patria o a la embajada, esos policías ni se
dignaron contestarle. (Hay entre ellos una oficial de policía que pierde allí su tiempo: es
tan buenamoza que debería estar compitiendo por el Miss Bolivia).
La embajada es idéntica a su hermana de Saigón, Ciudad Ho Chi Min, porque es copia
de ella. Yo que la he visto porque alguna vez fui devorado por sus fauces, sé que es una
fortaleza con un bunker de seis o siete pisos subterráneos que aloja a un par de miles de
empleados, la mayoría bolivianos; son el “gobierno fantasma” de Bolivia y gobernaron el
país durante los regímenes de Jaime, Tuto, Goni, etc., etc. Son, muy posiblemente, los
bolivianos mejor educados que pueda usted hallar; componen buena parte de los
vecindarios de “gente rica” de LPB, Calacoto, Irpavi, Auquisamaya y mas allá. Y, con sus
familias, son un verdadero ejército.
Ejército que deberá marcharse a SRZ cuando La Embajada se vaya a compartir ese
mundillo con los cambas, esos hijos de collas que maldicen a sus padres y aúllan como
Tarzán.   Es un traslado que yo aplaudo con entusiasmo porque iniciaría el proceso de
“bolivianización” (léase mestizaje) que tan urgentemente necesita ese nidillo de fascistas.
La súbita llegada de diez mil bolivianos educados con experiencia de gobierno de por lo
menos una década transformaría a SRZ de modos que es difícil imaginar: las mujeres no
serían ya objetos sexuales solamente, para empezar. Algunas podrían estudiar física y
matemáticas y hasta inglés. Los hombres no serian machistas solamente, para continuar.
Algunos saldrían del closet para confesar que prefieren llamarse Clotilde y usar sostén. Y
la democracia evolucionaría de modos acordes: habría curas maricones y curitas
aficionados a niños vírgenes, como sucede en otras partes civilizadas del mundo
moderno, como Roma.
Pero lo más importante será que esa inyección de tecnología, cultura y ciencia, el
“gobierno fantasma” de Bolivia desde los 80s., influirá inevitablemente en el cambio que
SRZ y Bolivia tanto necesitan: Branko construirá dos hospitales y seis postas sanitarias
para SRZ como agradecimiento por el medio siglo de riqueza que extrajo, robó, acaparó y
creó entre esos inditos a los que esclavizó con claro espíritu nazi y, milagro, cerrará El
Día, ese pasquín que acaba de comprar a Moon, su viejo socio coreano, como juguete
para Cayetano, el de la conciencia cuyo precio es de catorce mil devaluados dólares,
como sabemos todos.  
La mudanza de la embajada a SRZ será también el anuncio del principio del fin de un
sueño que parece obsesionar al Presidente Morales, el Tahuantinsuyo II. Un año o dos
después de la llegada de esos diez mil bolivianos a la ciudad, el proceso de mestizaje
será evidente hasta el punto en que los pocos idiotas que se piensen ‘cambas puros’
desaparecerán, avergonzados de su   candor, y una nueva pasión bolivianista – rojo,
amarillo y verde –  exigirá la capitalidad para SRZ, demanda que se logrará sin grandes
dificultades, sobre todo porque los paceños no podrán ya usar sus calles a menos que
se pasen el día pisando cabezas humanas, el Alto se habrá cansado de convertir al Lago
Sagrado en Sagrada Bacinilla y ambas ciudades preferirán la industria y el comercio
antes que la política como actividad cotidiana principal pero siempre violenta. CBB, como
siempre, dormirá la siesta provinciana a la que la condenan sus habitantes.
O sea que es necesario, por esta única vez, aplaudir la iniciativa de la embajada, La
Embajada, como la conocen los bolivianos, y ayudarle si fuera preciso a iniciar este
trascendental cambio en la vida nacional: cuando SRZ se bolivianice, cuando haya
completado el proceso de mestizaje hasta hacer imposible cualquier fascismo, sea criollo
o importado, Bolivia comenzará, por fin, a vivir el Tercer Milenio libre de todo complejo
racista, viva en cada ciudadano mestizo de la misma piel mate, y unida, por fin, por un
futuro de progreso que será evidente para ricos y pobres.
¿Cuántos recordarán entonces lo que he querido llamar “Experimento Evo”?       
         

       
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Arturo
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Julio 09