Un ente llamado Global News Service of the Jewish People que identifica sus
despachos con el logo JTA ha lanzado una campaña casi cotidiana contra Evo
Morales, al que atribuye la desaparición casi total de los judíos en Bolivia.
Uno de los últimos artículos de esa campaña, firmado por Daniel Bush en La Paz y
publicado el 23 de abril ppdo., titula “La política en Bolivia fuerza a hacer maletas a los
judíos” y trata de ilustrar este nuevo mini-éxodo.  
“El único mikveh de Bolivia está en el centro de La Paz, la ciudad capital, y tuvo una
vez entre 12.000 y 15.000 judíos, pero ahora tiene unos 180”, dice la leyenda de la
foto de un edificio que acompaña a la nota mencionada.
“Mientras el  Presidente Evo Morales conduce a Bolivia en una dirección más y más
socialista y próxima a sus aliados Venezuela e Irán, un número creciente de judíos
bolivianos, jóvenes y viejos, ven su futuro fuera de su país”, dice para comenzar.
“Más que cualquier otro evento de los años recientes, el futuro de la judería boliviana
será determinado por el resultado del próximo referendo nacional sobre la nueva
constitución”, anota, y añade: “La constitución propuesta demanda un creciente control
estatal del sector empresarial privado y enfrenta la furiosa oposición de muchos
bolivianos de clase media y alta entre los que se incluye a los judíos”.
“El referendo”, añade violando la verdad pero desenmascarando los objetivos de esa
campaña, “es el 4 de mayo”.
Bush confirma que la colonia judía ha ido reduciéndose durante la pasada década
aunque no indica que en realidad esa reducción comenzó con Paz Estenssoro en 1952.
“Ricardo Udler, presidente del Circulo Israelí de La Paz, la principal organización judía
del país, dice que los judíos se sienten más y más “incómodos” con la dirección que
toma el país de 9 millones de habitantes con Morales”, escribe Bush.
“Desde que eligieron a Evo hubo un cambio extremista”, cita a Udler.
Aunque no hay un anti-semitismo declarado en Bolivia, dice que Udler dijo, los 350
judíos de Bolivia se sienten amenazados por la amistad de Morales con Chávez y su
creciente relación con el Presidente de Irán Mahmoud Ahmadinejad.
"Las cosas pueden ponerse peor para los judíos de Bolivia”, repite la advertencia de
Udler.
La posibilidad de una embajada de Irán en La Paz es otro factor que hace decir al judío
boliviano Joe Epelbaum que "muchos de los judíos están haciendo planes para irse”.
La reversión de la inmigración judía a Bolivia es sorprendente para un país que
durante la Segunda Guerra estuvo entre los que ofrecieran visas a los judíos que
huían de Europa, comenta la nota, y añade que “durante los años 1950s, La Paz tenia
entre 12.000 y 15.000 judíos, según Udler”.
“Harald Schoengut, presidente de la Asociación Israelí de Cochabamba, dijo que los
judíos fueron unos 2.000 hace medio siglo. Unos 110 judíos viven hoy allí”, anota Bush.
“La mayoría de los que se van son judíos bolivianos de tercera generación que buscan
mejores oportunidades educacionales y profesionales en Estados Unidos, Israel y
Europa”, informa.
Dice también que “desde que Morales llegó al poder, los judíos viejos también han
estado saliendo del país en mayor número que nunca, según Epelbaum, quien es
dueño de una gran fábrica textil con dos de sus cuñados”.
"Las familias con negocios más grandes que les cuesta abandonar siguen aquí”, cita a
Epelbaum, de 57 años, nacido en Polonia y emigrante a Bolivia a los 7. “Pero no hay
futuro para los judíos en Bolivia aún si tienen un negocio que marcha bien”.
"Básicamente estoy aquí por razones económicas," dijo Epelbaum a Bush según Bush.
"Eventualmente sin embargo, no veo que yo pueda permanecer aquí”.
"Dentro de 10 a 20 años," cita Bush a Epelbaum, "ya no habrá judíos en Bolivia”.
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Y eso de “judío-boliviano” es una imposibilidad evidente, añadiría yo.
Cuando las cosas iban “bien”, (léase Banzer) la embajada de Israel era una de las más
activas, y no lo digo de oídas: yo trabajé durante algunos meses allí y vi el escritorio
del embajador cubierto de catálogos de armas de todo calibre, su principal línea de
exportación durante las dictaduras militares sudamericanas.
Es sabido que entre las otras exportaciones de Israel estuvieron y tal vez siguen
estando los “expertos” en seguridad e interrogación y los torturadores profesionales.
No sólo venían (y tal vez siguen viniendo) para practicar su oficio, sino para enseñarlo
y difundirlo.
Si las cosas van “mal” (léase Evo), el “boliviano’ del “judío boliviano” desaparece y sólo
queda el judío decidido a hacerse la América en otra parte. No sólo Bolivia conoce esta
experiencia. Es, tal vez, universal.
Pero esta afinidad entre los nazis croatas de SRZ y los 180 judíos restantes de Bolivia
es algo nuevo, aunque no muy nuevo. Ilustra el fenómeno que dura ya medio siglo y
nos presenta al universal judío fascista, ejecutor de los trabajos más sucios de la CIA
(no me extrañaría que me asesinara después de esta nota que es anuncio y
advertencia) en todo el mundo.
No fue siempre así, sin embargo. Los judíos fueron parte importante y heroica de la
lucha contra el fascismo en España durante su feroz Guerra Civil. Fueron un segmento
heroico y sacrificado en Rusia durante la Segunda Guerra. Fueron y son parte
importante de la Inteligencia (no el espionaje sino los sesos) y las Ciencias del mundo
durante muchos siglos. Y nos presentan un serio dilema cuando tratamos con ellos; la
simpatía que nos provoca el individuo tiende a desaparecer cuando se los considera
un poder mundial: seis millones de seres humanos y sus bombas atómicas han tenido
en constante guerra y violencia al Medio Oriente desde 1950. No se exagera al decir
que USA trabaja para sostener a Israel: cada ciudadano de ese país recibe unos seis
mil dólares anuales en forma de “ayuda exterior”. ¿Cómo conciliar los horrores del
Holocausto con el nuevo holocausto de Palestina?
En Bolivia es dable decir también que los judíos comparten con los croatas la
tendencia de crear fortunas grandes o pequeñas en el país sin devolverle nada y sin
“mezclarse” con los nativos. Consideran su presencia, así dure siglos, como una visita
dedicada a hacer dinero o, como lo llaman ellos, “negocios”. Tal vez por eso otros los
consideran emigrantes “temporales” y nada más.  
Hacen por eso diferencia con otros “blancos” venidos de lejos para quedarse y hacer
país, refugiados entre los que los alemanes llegados desde la Primera Guerra
presentan diferencias notables: todos sabemos que el Lloyd Aereo Boliviano fue obra y
creación de Don Gerardo Kyllman. El Colegio Alemán, en el que fui maleducado por
culpa mía pero que siempre ha ofrecido la mejor educación en Bolivia, es otro legado
por el que todos los bolivianos debemos estar agradecidos. He sido un rebelde (tal vez
el único que escribió un libro en el que dicen que lo critico) en el Colegio Alemán, pero
si no fuera por ese colegio no hubiera escrito las pocas líneas que algunos aplauden.
Algo parecido pueden decir más de 50.000 bolivianos que son ex-alumnos de sus
aulas. De la voluntad alemana de quedarse en Bolivia y contribuir a su futuro soy una
prueba viva: mi abuelo llegó, trabajó y murió en Bolivia y dejó una huella de la que a
veces se habla aún, sus libros y sus nietos y los nietos de esos nietos.   
Como boliviano, puedo afirmar que nunca hubo antisemitismo en Bolivia. También
puedo decir que los bolivianos exageran a menudo su hospitalidad para el extranjero
cuando la combinan con un respeto injustificado y derivado del temor ancestral al
Español y su barbarie.
Tal actitud hace la estancia de los extranjeros muy amable y cómoda. Casi siempre son
vistos como superiores, cuando no como patrones. Abundan los idiotas locales que
casan a sus hijas con “blancos” y se pavonean tras esa “hazaña” que muchas veces
termina en tragedia. Los llegados desde USA durante casi un siglo la han pasado muy
bien en Bolivia, donde nunca se asesinó a un gringo y fue posible la existencia de un
Larsen esclavista al comenzar el tercer Milenio. No sólo Larsen decidió quedarse para
siempre. Los gringos van, vienen y se quedan si quieren en Bolivia sin necesidad de
recoger un papel que se lo autorice. Como los locales, hacen lo que les da la gana,
como convertir a Coroico en antro de drogas y excesos.
Y por todo ello es posible tal vez decir que si los judío-bolivianos deciden marcharse tal
y como vinieron (además de llevarse lo que se llevan, que no es poco), tal vez los
bolivianos a secas no llorarán esa ausencia.  
 
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Arturo
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¿Persigue Evo a los Judíos?
Abril 08