
| Mi País Gonzalo Vásquez Méndez Este país tan solo en su agonía, tan desnudo en su altura, tan sufrido en su sueño, doliéndole el pasado en cada herida. Su nostalgia se pierde más allá de la piedra; su metal designado estuvo ya en la sangre, ardiendo en el destino de su nombre. ¿De dónde el río oscuro que hace a su rostro duro como el aire, hondo como el silencio de las rocas? Este país sin nadie que acompañe su tristeza, sin mano que detenga el viento de odio que corre por sus calles. En sus mejillas hay lágrimas que bajan solitarias, imágenes que horadan su pupila, despavorido asombro de la historia. Su corazón oculto se ha gastado en la muerte; sólo queda un hueco, una negra caverna de gusanos. Este país tan mío, ha descendido al fondo de la pena . . . Se lo reparten todos sin piedad por su grito, con los oídos secos a su llanto. Qué cristal destrozado el de su cielo, qué densa la ceniza de su cuerpo crucificado por la saña. Es este mí país nacido para el tiempo y la esperanza. Hoy le queda tan sólo su huérfana ternura, su mestiza humildad, su carne desgarrada y dolorida… Gonzalo Vásquez Méndez |
| Arturo |