La llamada "clase media" gringa ha sido intocable desde la Primera Guerra Mundial, y ello ha permitido a sus dirigentes todas las barbaridades que han cometido en el mundo desde entonces (USA está en este mundo, aunque los gringos no lo crean). Desde el 9-11 esa "clase media" (todos, menos los súper-ricos y los súper-pobres, dos minorías mínimas) dejó de ser intocable, con lo que su democracia se fue al tacho. El Rey Jorge tapó el tacho y se sentó encima. Incapaces de creer lo que les ha sucedido, algunos gringos intentan revertir la historia derrotando al Rey Jorge en 2004. Confían en que sus compatriotas no necesitarán de otros 200 años para darse cuenta de que ya no tienen Constitución ni Bill of Rights ni democracia: los terroristas (¿quienes son los terroristas?) han vencido. Acá es donde interviene usted: envíe esta nota a todos sus amigos y enemigos en USA y ruégueles que por una vez en su vida hagan el esfuerzo de pensar. Dígales que de ellos depende el futuro de la democracia en el mundo. Explíqueles que no basta con comer como un chancho (uno de cada tres come como chancho), practicar todas las variedades posibles del sexo y aspirar cocaína cada fin de semana para gozar de la democracia. También hay que cuidarla de día en día, votar y saber por qué y por quién se vota. La cosa es harto difícil, pero si nos dedicamos a buscar o forzar ese diálogo (Dios bendiga el Internet) en vez de criticar al Imperio hasta agotarnos, es posible que logremos algo. Pásenle la voz a Galeano. Y es que la alternativa es el diluvio. Si el Rey Jorge gana en 2004, todos comenzaremos a marchar con el paso de ganso y terminaremos en el tacho.