Su Opinión
Las Paradojas del Libro Boliviano - 3
Arturo
Sus Libros
¿Qué, es que nuestra misión es conservar las condiciones horrorosas creadas por
nuestro racismo durante siglos e ilustradas por nuestros artistas del pasado? ¿Es que
deseamos conservar nuestros absurdos privilegios de culitos blancos y preferimos
condenar al país todo a la horrible experiencia inhumana que es nuestra historia?
Hoy, cuando el escritor y el artista deberían aplicar su educación y su sensibilidad a
ayudar al indio a hacerse ciudadano y a posibilitar la existencia de una Bolivia con un
futuro, escritores y editores optan por un escapismo absurdo y se encierran en una
torre de arena cultivando la ilusión de que los cambios que vienen no vendrán, una
justicia social elemental es imposible y el dinero, el dólar, es el rey del mundo como
siempre lo fue.
Dos errores gruesos está cometiendo el gobierno de Evo, es cierto: su diplomacia es
un gran tema para una novela cómica. Tanto su partido como el proceso que intenta
carecen de toda idea sobre el valor de las comunicaciones y la propaganda como
arma política local e internacional. Evo está en el tercer día de su creación y tales
errores se entienden aunque hacen mucho daño. Muestran también otro pecado
nacional: así como escritores y artistas prefieren presentarse como “gente bien” que
nada quiere ver con la indiada, un gran numero de jóvenes profesionales,
desempleados desde que se graduaron, vacilan ante la idea de ponerle el hombro al
indio ese, cambiar la situación de una vez por todas y crearse  un empleo. El racismo
boliviano no tiene nada que envidiar al nazismo ni a Sudáfrica. Pero, ¿no es de gente
educada la tarea de conocer la historia del nazismo y de Sudáfrica? ¿Cómo es posible
que el segmento que se supone el más educado del país elija asesinarlo?      
Es desde este ángulo en que la trayectoria del hombre de letras que comento es
ilustrativa, aunque no original. Shimose, el joven poeta al que Banzer sacó de un
puntapié un mal amanecer, decidió otra mala noche y ya viejo que las cosas jamás
cambiarían en Bolivia y, asfixiado lejos de su musa, decidió abrazar a la Bestia a
cambio de un papel de colores. Imagino ese proceso porque no quiero suponerlo más
errado de lo necesario. Después se fue a un rincón de su selva a recibir una medalla
de lata y aún allí le exigieron que explicara lo inexplicable. El sombrero de sao queda,
pero manchado. ¿No ve la suerte de Shimose nuestro autor de asesinatos en serie
ambientados en USA 100%?
¿Qué interés puede tener un escritor boliviano en hacerse cola de ratón cuando
podría ser cabeza de león en Bolivia y  lanzarse desde allí a la conquista del mundo?
La explicación es triste: para conquistar al mundo y las grandes editoriales de USA y
España es necesario hacer de Evo el  Malo y de Goni el Bueno. Es necesario
tergiversar y alterar la historia de Bolivia hasta hacerla irreconocible. Es necesario ser
el Fuguet boliviano. Leer notas contra Evo en el Banco Mundial. No hablo aquí de
talento. Otros, más educados, lo harán en su hora.   
Esta es la paradoja y la tragedia del libro boliviano, hoy por hoy. Para existir, debe
falsificar  a Bolivia, debe darles gusto a las grandes editoriales de Occidente, todas
amigas del dólar.
Tragedia, sin embargo, que ofrece dos o tres puntos de esperanza. Hay una novela
sobre Sucre publicada, apuesto, por su autor. Hay un nuevo ensayista “de izquierdas”
la mar de interesante que parece haber fundado su propia editorial. Aunque la sombra
de Marcelo no alcanzó para que la editorial relacionada con su nombre heredara sus
ideales, entre sus productos aparecen varios “de izquierdas”, publicados casi todos
como la de Sucre. Es cierto que, para los autores “de izquierdas” que somos pobres no
hay esperanza de publicar en Bolivia, pero algunos que no son tan pobres han
alcanzado los estantes de las librerías.
Y está Evo, el indio que puso a Bolivia en el mapa del mundo. Mi experiencia es que, a
30 días de la gira de Evo, la segunda edición de mi “Biting Silence” se agotó. El interés
internacional sobre Bolivia que Evo sembrara se expresa en la publicación próxima de
“American Visa”, evento por el que debemos felicitarnos porque es un buen
abanderado de nuestras letras, si no de nuestro cine. El autor de “Turing” se benefició
también cuando el New York Times le publicó un comentario hace poco, aunque tibio.
En 1984, cuando un editor de NY se negó a publicar un libro mío, me dijo que el libro
era bueno pero que no había mercado para libros sobre Bolivia. “A propósito”,
preguntaba, “¿dónde está Bolivia?”
Tal vez nunca podremos contestar esa pregunta. Tal vez jamás habrá quien ponga a
Bolivia entre dos cubiertas y la envíe a la conquista del mundo ancho y ajeno. Es
posible que Bolivia jamás alcance las bibliotecas del mundo antes de ser asesinada.
Pero nadie puede dudar de que el deber de cada escritor boliviano que se precie de
ser tal consiste en alcanzar el día en que un libro, una novela, capture a la Bolivia
inmortal y la entregue a los lectores del mundo.
Ese objetivo, como el de Evo,  es fatal e ineludible. Mejor haremos todos por realizarlo
en lugar de refugiarnos en escapismos tímidos y cegarnos ante nuestro primer deber.   
Nuevos Textos
Opine Usted
Nov. 06
Counter