"El primer bar de cocaína del mundo"
The Guardian es un diario inglés dedicado a servir a las masas. Su modo de servirlas
es harto dudoso a ratos, pero interesante siempre. De sus páginas extraje un texto que
es aquí un 92% fiel al original y si alguien no me cree, como decimos en Bolivia: pena.
Recuerde: estas no son mis opiniones; son las de The Guardian.
Leo en The Guardian:
"El primer bar de cocaína del mundo"
Ruta 36 es un bar ilegal de cocaína en Bolivia.
Ruta 36 ha convertido a La Paz, Bolivia, en una Meca del turismo de la droga y tienta a
mochileros de todo el mundo.
"Esta noche tenemos dos tipos de cocaína; la normal, por 100 bolivianos el gramo, y la
cocaína fuerte por 150 [bolivianos] el gramo." El mozo acaba de anotar nuestro pedido
de dos ron-con-Coca Cola en La Paz y, como todos lo saben en este local, nos ofrece
ahora el producto principal. El agua embotellada es gratis.
El mozo vuelve a la mesa, baja la bandeja y coloca la caja vacía de plástico de un CD
en la mesa. Junto al CD pone dos pajas y dos paquetes negros. Actúa como si nos
sirviera un sándwich y papas fritas. Es que lo ha visto todo. "Llegaron unos australianos
que se quedaron por cuatro días. Se turnaban para dormir y sólo salieron para traer
dinero del ATM," dice Roberto, quien ha trabajado en el Ruta 36 (en sus variados
locales) durante unos seis meses. Tras el bar, se dedica a cortar las pajuelas en un
largo de 8cmts.
La Paz, Bolivia, a 3.900 metros sobre el nivel del mar – altura en la que trepar dos pisos
agita el corazón como un colibrí – es sede del bar más celebre de Sudamérica: Ruta 36,
el primer bar de cocaína del mundo. Me acomodo para dar un vistazo al lugar – mesa
tras mesa de mochileros parlanchines, muchos de los cuales se han tomado el año de
vacaciones, están en espera de otro empleo o simplemente huyeron del hemisferio
norte en busca de las delicias de América del Sur que, para muchos y por lo que
parece, incluyen la cocaína.
"Porque son un club nocturno y venden cocaína los vecinos tienden a quejarse muy de
prisa. Así que se trasladan a menudo. Si tienen suerte duran unos tres meses en el
mismo local, pero casi siempre son dos semanas. Ruta 36 es una fiesta que se mueve
mucho," dice un periodista boliviano que me pidió que no diera su nombre. "Un día esta
en una zona y aparece luego en otro lugar. Es por cierto el más famoso entre los
mochileros pero hay otros lugares que también ofrecen cocaína. Y porque Rota 36 se
traslada tan a menudo hay mucha confusión sobre la cantidad de lugares que venden
cocaína."
Esta nueva moda del ‘turismo de la cocaína’ puede atribuirse a una combinación de la
notable corrupción de las autoridades bolivianas, a la caótica actitud de La Paz, donde
"todo se puede" y al ejemplo nacional del Presidente Evo Morales, un cultivador de
coca. (Coca es la hoja, y cocaína es el polvo muy refinado.) Morales ha luchado con
insistencia por los derechos de los cocaleros y ha expulsado a la norteamericana DEA
de Bolivia. Aunque dijo que atacaría la producción de cocaína parece nadar contra la
corriente. A principios de julio se descubrió la fábrica de cocaína más grande que se
haya visto en el oriente de Bolivia. Con una capacidad de producción de 100 kilos por
día, era manejada por colombianos y fue la última evidencia de que Bolivia es hoy sede
de sofisticados laboratorios de cocaína. Fue la cuarta instalación de este tipo
descubierta este año.
En ningún lugar de Sudamérica esta aumentando la producción de cocaína tanto como
en Bolivia. Informes de la ONU muestran que en Colombia la producción se redujo en
un 28% el año pasado [2008], mientras que en Bolivia aumentó en casi un 10%. "Hay
más interés en purificar la pasta de coca aquí y exportarla en lugar de enviarla a
Colombia para su purificación," dijo hace poco Oscar Nina, el principal funcionario anti-
droga de Bolivia.
Mientras los militares de USA y de Colombia presionan a los traficantes de drogas, esas
operaciones están emigrando a los países vecinos, en especial Bolivia, donde el campo
para las operaciones ilegales es tan fértil como los valles en los que se ha cultivado la
coca durante cinco siglos. Frenar el turismo de la cocaína en La Paz sería tan difícil
como impedir que los yanquis bebieran alcohol durante la Prohibición.
En Ruta 36, la escena es tranquila. Una bola de disco baña esporádicamente la pieza
en luces rojas y verdes. Cada mesa tiene una vela y agua embotellada además de
cualquier cosa que se pueda agregar a los tragos. En una esquina se ven juegos de
mesa como el ajedrez, el backgammon y la Jenga, el juego en que una mano firme
retira bloques de una torre hasta que la torre se derrumba. Si no fuera por las cabezas
que se mueven como pájaros que buscan comida en una playa, nadie sabría que se
esta ingiriendo en forma casual grandes cantidades de cocaína. Hay muchas visitas de
mesa en mesa. Todos cuentan historias – las últimas aventuras en Ecuador, el mejor
bus hacia Perú – y hasta el viajero más dopado y hablador es bien recibido antes de
ser devuelto a su mesa, donde puede repetir las mismas historias otras diez veces.
"Todos conocen este lugar", dice Jonas, un mochilero que llegó dos días antes. "Un
amigo vino a Bolivia hace un año y dijo ‘Ruta 36 es el mejor bar de todo Sudamérica’.
Es sin duda el más raro y el más audaz. Aunque la cocaína es ilegal en Bolivia, Ruta 36
se está convirtiendo con rapidez en una parada esencial para miles de turistas que
vienen cada año y prueban felices la cocaína del país, famosa tanto por su abundancia
como por su precio y pureza.
El lugar es pacífico. No parece haber temor alguno de que alguien sea arrestado. ("El
dueño ha sobornado a toda la gente debida", dice un mozo sonriendo.) Una mochilera
de Newcastle se desliza en uno de los cuatro sofás alrededor de la mesa. "Hemos traído
algunos novatos. Será su primera vez, así que se la restregamos en los labios. Pero
tienen suerte: no se puede conseguir cocaína tan pura en nuestro país. En Londres
pagan 50 libras por un gramo que ha sido cortado tantas veces que adormece los
labios y te hace vomitar".
Los blogs de los viajeros también hablan bien del bar. "Viajé por el mundo durante
nueve meses y estoy seguro de que La Paz fue la ciudad más loca y Ruta 36 el mejor
bar de todo mi viaje", escribe uno, y otro dice, "¿Quieren quemar una vela por ambos
extremos? Bueno, aquí se puede quemar muy bien toda la vela".
Y quemarse los sesos también. La cocaína, como todos saben, es muy adictiva,
destructiva y fácil de abusar. La razón por la que se hizo ilegal a la cocaína fue la de
proteger la salud pública – pero el experimento de 40 años para prohibirla poco ha
hecho para proteger la vida de millones que la usan en todo el mundo y que aspiran
cualquier polvo blanco que les ponen ante las narices. Los billones de ganancias
anuales han corrompidos a los gobernantes del mundo entero y La Paz, sin desearlo,
parece haberse convertido en la línea frontal de esta guerra fracasada contra las
drogas.
Arturo von Vacano